Exigencia tardía
Ningún colombiano puede aceptar que el secuestro se siga justificando y se utilice como “arma de lucha” de las organizaciones guerrilleras. No solo no puede ser admitido, sino que la liberación de todos los secuestrados debió ser una exigencia como punto de partida para la iniciación de diálogos tanto con las Farc como con el ELN.












