La muerte de una leyenda
Imposible despojarlo de su rótulo de histórico. Lo fue en River, en el futbol argentino, en Millonarios y en el mundo de la pelota. Subversivo en su puesto, transgresor de conductas futboleras. No se lanzaba, se estiraba. El primero en jugar con los pies, en un rol de expertos con las manos. Las manos de dios llamaron las suyas sus compatriotas, tan hábiles con las hipérboles para sus ídolos*












