Carta al libro
Querido compadre, me alegra mucho que tus apresurados sepultureros de hace unos años se hayan quedado con los crespos hechos. Me gusta recordar que eres quizá el invento tecnológico más importante de la humanidad, al menos desde la escritura y la agricultura, ambas prehistóricas. La tuya es la más poderosa extensión de la cumbre del ingenio humano, el lenguaje hablado,











