“Los tiempos perfectos de Dios”, en la vida de Caterine
Cuando la invitaron a participar en su primera competencia deportiva, Caterine no tenía un par de tenis para correr. Tuvo que llevar los de doña Francisca, su mamá y primera patrocinadora, su motor para emprender un camino que hoy la tiene como la número uno del mundo en el triple salto del atletismo.












