Los eternos dolores de cabeza de Jota Mario Valencia
El tipo siempre hablaba en clase. Con ese vozarrón que tenía opacaba a sus compañeros de salón del primer piso de la sede L. A pesar del frío que hacía en Bogotá en los años ochenta, Jota Mario Valencia llegaba a las aulas de la calle 70 donde funcionaba el INSE –institución precursora de la Universidad de La Sabana– con camisas a cuadros de mangas cortas.











