Trump es la insolencia del poder
Escuchando el discurso de fin de año del Presidente Trump, no pude dejar de pensar que la soberbia es puerta de entrada a la estupidez, con un pequeño agravante en este caso, y es el inmenso poder del personaje.
Escuchando el discurso de fin de año del Presidente Trump, no pude dejar de pensar que la soberbia es puerta de entrada a la estupidez, con un pequeño agravante en este caso, y es el inmenso poder del personaje.
Desde el inicio del gobierno de Trump, se empezó a especular sobre cuánto tiempo duraría gobernando al ritmo de su arbitrariedad, de sus caprichos y de sus intereses, con el mismo comportamiento del dueño de un negocio con su mentalidad, no de empresario sino de especulador ventajista, a la caza de oportunidades con la vieja argucia
La ONU es hija de la postguerra, cuando el poder en el mundo se expresaba en términos de poderes nacionales. Era un mundo de naciones, cuyo número aumentaba con la descolonización en curso mientras la Guerra Fría, entre los dos bandos victoriosos en la Segunda Guerra Mundial, que ahora luchaban por ampliar,
La ONU es hija de la postguerra, cuando el poder en el mundo, se expresaba en términos de poderes nacionales. Era un mundo de naciones, cuyo número aumentaba con la descolonización en curso mientras la Guerra Fría, entre los dos bandos victoriosos en la Segunda Guerra Mundial,
El drama, la pesadilla que se vive en Gaza, muestra hasta dónde al ser humano le sale la bestia, cuando se trata de defender su territorialidad; un comportamiento que nos viene de nuestras raíces animales. Somos territoriales y si algo desata una reacción violenta, es sentir amenazada nuestra territorialidad.
Lo más claro del impacto de las elecciones argentinas del domingo es que, de alguna manera era previsible, que el abordaje libertario de Milei, a la dificilísima situación del país, aunque tuviera mucho de verdad, era simplista, tecnocrático y profundamente ideológico y que se enfrentaría con otra envejecida visión ideológica, el peronismo, con más de treinta años de desgaste y politiquería, a cuestas.
Desde los tiempos precoloniales, el desarrollo de Colombia ha sido marcado por la diversidad de sus regiones, que sustenta la diversidad y riqueza de su potencial productivo, al igual que su configuración poblacional y su organización social, en buena medida resultado de su configuración geográfica.
En su último año, los gobiernos están en el plan de redondear la faena realizada en los tres anteriores y, eventualmente, tratar de dejar diseñadas o al menos planteadas, tareas importantes que no pudo adelantar, esperando que el siguiente las acoja. Con el de Petro, ya embarcado en la cuenta regresiva de su período, el cuadro es el contrario.
Gústenos o no, Álvaro Uribe, como pocos dirigentes, durante un cuarto de siglo ha tenido una fuerte presencia e influencia en la política, es decir en la vida del país; ha ocupado el escenario público durante más tiempo, que ningún otro dirigente. Aunque no trazó un camino y un horizonte para la política y para Colombia, como lo hicieron Alfonso López Pumarejo o Laureano Gómez, su presencia y su influencia en el día a día, ha pesado.
Gaza, físicamente está a miles de kilómetros de nosotros, pero lo que allí están sufriendo cientos y cientos de seres humanos, es un drama que borra todas distancias, la física y la cultural, que nos separa. Nos golpea en nuestra conciencia, porque son personas, infinidad de niños,