EmPápate.
Muy de mañana, después de revisar su correspondencia y sus papeles que ha dejado debajo de la estatua de San José, el Papa Francisco responde diferentes peticiones que le llegan a diario. Su letra es menuda, pero sus mensajes son claros, precisos, prístinos. Sus cartas van dirigidas a políticos, a sacerdotes, obispos, religiosos, monjas, padres de familia, profesores o a cualquiera de las personas que a diario le escriben contándoles sus problemas o sus éxitos.












