Desde La Santamaría
Se nos había olvidado que el sábado 4 de febrero se correrían novillos en la Plaza de Santamaría de Bogotá. La empresa organizadora le puso la mínima atención a la presencia en el ruedo de tres jóvenes que dan los primeros pasos en la escabrosa profesión que aspiran a coronar en sus sueños, profesión que hasta cárcel puede tener en el horizonte, si las leyes colombianas consideran el toreo como maltrato animal.












