*FIN DE LA FIESTA… ¡QUE SIGA LA FIESTA!
Fin de la feria. Se apagó. Cesó el peregrinaje festivo por las calles, silenciados los ruidos musicales, la publicidad altisonante y los animadores sobreactuados. Se marcharon toreros, estrellas y turistas enguayabados y agradecidos. Es única la ciudad. Da gusto verla enrumbada, invadida y frenética.












