EL FLACO Y ROSADO
Pretender que los libros se conozcan en este país donde las columnas de crítica literaria desaparecieron hace rato de los medios escritos y muy pocos lo hacen en cuasiclandestinas páginas culturales de las redes ,es tan difícil como convencer a los uribistas/duquistas que haber llevado a Santrich bajo el dominio de la Corte Suprema







