Saber ganar… Saber perder.
Lo que era tramite, fue pesadilla. El acostumbrado equipo rebelde, atrevido, alegre y ganador, se paseó por el campo, nervioso, sin recursos, maniatado y sin reacción. Solo una fervorosa arremetida al final, comandada por James y Falcao, desbordados como todos, elevó la temperatura con el sueño imposible del empate.












