Fábula de la niña y el animal
Ahora que el alma de Yulianita es un lucero titilante en la vastedad del firmamento, y los pábilos de cirios y veladoras no cesan de chisporrotear en las misas y ofrendas que en el nombre de la niña se ofician a lo largo y ancho del país; ahora que el macabro caso cobra una víctima más con la misteriosa muerte del vigilante de edificio Equus 66











