Maduro, eso ya no es cantaleta
Si no fuera porque está desesperado, medio loco y armado hasta los dientes, los colombianos deberíamos tratar a Nicolás Maduro como esos vecinos ruidosos que de tanto molestar terminan siendo parte del paisaje.
Si no fuera porque está desesperado, medio loco y armado hasta los dientes, los colombianos deberíamos tratar a Nicolás Maduro como esos vecinos ruidosos que de tanto molestar terminan siendo parte del paisaje.
Colombia por estos días conmemoraba los 16 años del asesinato de Jaime Garzón, uno de los periodistas y humoristas más recordados del país, quien llegando a trabajar a los estudios de la emisora Radionet la mañana del 13 de agosto de 1999, fue interceptado por dos sicarios quienes acabaron con su vida.
En el programa Hoy x Hoy, el equipo de periodistas de Caracol Radio dio y atendió a Eduardo Montealegre y, este también les dio y los atendió.
La deportación masiva de colombianos sin respetar sus derechos, y la injusta condena del líder opositor Leopoldo López, sin pruebas de comisión de delitos, podrían marcar el fin de la Era Maduro y Castro Chavista en Venezuela.
Mucha gente tiene miedo de decir la verdad y como dijo Cristo en una oportunidad “la verdad os hará libres”, y dará paz, pero no es una paz común y corriente, con lo que está sucediendo con Venezuela se puede hablar que en Colombia no hay unidad y eso se demostró desde el Congreso de la República, cuando un hombre de las capacidades y del gran talento
Tendencia es que algunos entrenadores regañen a los periodistas en público, al mejor estilo Mourinho, cuando las preguntas que se plantean, ponen en aprietos su preparado discurso.
Después del desastre de los gobiernos en los últimos 12 años en Bogotá, estamos ante uno de los más grandes retos a nivel electoral.
El embuste, la farsa, el engaño y la mentira, tienen al borde del fracaso a la revolución bolivariana de Venezuela, que a pasos agigantados empobrece, irrita, amordaza y elimina los derechos humanos de nacionales e inmigrantes.
La crisis de la frontera entre Colombia y Venezuela está apunto de terminar. Y terminará por decisión, gracia y obra de quien la empezó. Nicolás Maduro.
La pelota itinerante, con tedio, con bostezo. Los partidos FIFA, no oficiales, pasan siempre por el protocolar cumplido a los mandatos de “los jefes” (tantos en sospecha) porque se juegan sin los arrebatos técnicos de la competencia, con un cuidado especial de los futbolistas para evitar lesiones, en puro trámite que engaña la vista de los hinchas.