Que se le aplique la eutanasia al elefante de Aerocafé UNO Y DOS
Los aeropuertos tienen su gracia. No solo por el desfile de los pasajeros de las más diversas pintas y condiciones, sino por el atractivo que es el ver llegar y despegar aviones, avionetas, mononomotores y demás, que a la edad que sea, nos recuerdan que todos fuimos niños y seguimos en eso. Cuando en lejanas épocas llegaba a Bogotá, le pedía a quienes me recibían y despachaban











