30 años sin el tambor mayor
Para demostrar que a él nadie lo iba a chiviar con algo tan personal como la noticia de su propia muerte, el periodista Iáder Giraldo llamó por teléfono desde la clínica, dos días antes de ingresar al quirófano, a su maestro, don José Salgar, para despedirse y se ofreció a llevarle al más allá cualquier razón a su papá o su mamá, por si acaso.



