Se fue el caimán
Era un buen tipo. Atado al balón, sin dobles discursos, ególatras desplantes, o extravagantes posturas. Portero con renombre, entrenador apasionado, padre y maestro. Humilde, amistoso, sosegado, no se impuso con groserías; eligió el sentido común y la decencia. Cuanto del Caimán Sánchez en nuestras mentes futboleras.










