No es tu culpa, Falcao…
El dinero al bolsillo que pone a bailar a los dirigentes clasificados. Ausente el futbol en su esplendor. Mucho fervor, como disfraz. Taquicardia en los cobros desde el punto penalti. Poderosos eliminados, famosos culpables que no lo son. El dinero, el poder o el descalabro. El triunfo de los obreros y el sudor.









