Duras las caídas…y el dedo que acusa
Cuando llegan los descalabros, se rompen las alcantarillas y aparecen los desechos. Es el precio del fracaso. La condena es inmediata, con el dedo acusador, sin derecho a defensa para los supuestos responsables. En el futbol, el colectivo popular juzga y castiga los errores sin contemplaciones.









