jueves noviembre 26 de 2020

Instalado el nuevo Congreso que legislará la paz y el postconflicto

21 julio, 2014 Política

Uribe Senador

El nuevo Congreso colombiano, conformado por 166 representantes a la Cámara y 102 senadores, quedó hoy instalado para el periodo 2014-2018 con la responsabilidad de legislar la paz y el postconflicto, y con el insólito regreso al hemiciclo del expresidente Álvaro Uribe.

Los 268 elegidos en las elecciones del pasado 9 de marzo tomaron posesión de sus cargos tras un discurso del presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien dejó claro que «éste será el Congreso de la paz».

Santos advirtió de que Colombia afronta «el gran desafío de terminar un conflicto armado y de construir la paz».

Este Congreso «tendrá en sus manos la enorme responsabilidad de implementar los acuerdos y de legislar para una nueva nación, la nación del postconflicto», afirmó el mandatario.

Por eso, pidió a todas las fuerzas políticas unidad y apoyo al diálogo de paz que se adelanta en Cuba con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a las negociaciones exploratorias iniciadas con la segunda guerrilla, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

«Colombia está cambiando, está dejando atrás los lastres de la guerra y el odio», anotó el presidente, para recordar que sus compatriotas, en su mayoría, decidieron en las urnas «seguir avanzando en los diálogos y construyendo acuerdos».

Enumeró así lo conseguido con las FARC en Cuba, donde el Gobierno negocia con esa guerrilla desde noviembre de 2012: preacuerdos sobre el problema agrario, participación política y drogas ilícitas.

El presidente colombiano tiene a su favor que gozará de una mayoría en el Congreso gracias a una alianza entre el oficialista Partido de la U, el Partido Liberal y Cambio Radical, que acumulan entre los tres 47 senadores, a los que se sumarían una mayoría de los 18 del Partido Conservador.

Además la centrista Alianza Verde y el izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), ambos con cinco escaños, apoyarían al Gobierno en los temas de paz. Eso significaría hasta 75 de los 102 senadores.

La gran oposición vendrá del derechista Centro Democrático, liderado por el expresidente y desde hoy senador, Álvaro Uribe, un acérrimo crítico de las negociaciones con las guerrillas y quien está al frente de una formación que cuenta con 20 escaños en la Cámara Alta, uno menos que el Partido de la U.

Con este panorama, Santos no lo tiene difícil para sacar adelante su apuesta por la paz, pero deberá tener mano izquierda para torear a sus opositores, antaño aliados.

En un momento de su discurso, el presidente miró fijamente a Uribe y afirmó: «no pienso en absoluto que los que no acompañaron mi candidatura están en contra de la paz, por supuesto que la quieren, no hay colombiano en su sano juicio que no la quiera».

«Esto es un tema que nos tiene que unir en vez de dividir, todos queremos una paz justa, todos queremos una paz sin impunidad (…), todos queremos una paz con verdad (…), todos queremos una paz posible», enfatizó.

Para Santos, Colombia tiene «una oportunidad real, tal vez única y última», por eso puntualizó: «Si nos unimos vamos a alcanzarla muy pronto».

El jefe del Estado fue interrumpido en varias ocasiones por los aplausos de la mayoría de los congresistas, en especial cuando hablaba de paz y unidad política, excepto por el expresidente y sus acólitos.

Y es que Colombia vio nacer un Congreso de pesos pesados, ya que a Uribe se suman otros senadores con amplia trayectoria, como el exguerrillero del M-19 Antonio Navarro Wolff, de la Alianza Verde; el histórico liberal y tres veces candidato a la Presidencia, Horacio Serpa; y los izquierdistas Jorge Robledo e Iván Cepeda.

Cepeda, hijo del senador comunista asesinado Manuel Cepeda, ya ha comenzado a afilar sus armas y hoy mismo presentó ante la mesa directiva del Legislativo una proposición para abrir un debate de control político sobre los «eventuales o presuntos nexos» de Uribe con paramilitares y narcotraficantes.

Así surgió un nuevo Congreso, al que los legisladores del PDA acudieron hoy con afiches de denuncia contra la ofensiva israelí en Gaza, mientras que la representante liberal Clara Rojas, quien estuvo secuestrada seis años por las FARC, fue acompañada de su hijo Emmanuel, el niño que dio a luz durante su cautiverio.

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