miércoles agosto 12 de 2020

El Ojo del Halkón La imagen del Presidente

 Por: Rubén Darío Mejía Sánchez

BOGOTA, 29 de febrero de 2020 RAM_ Uno no sabe a quién creerle, porque según las encuestas últimamente, la imagen del presidente Duque no es muy buena y eso se puede notar en el desacuerdo que hay entre el ciudadano de a pie, que si vamos a ver es el que tiene la última palabra y que habla con sinceridad.

Hablaba yo hace algunos meses con alguien cercano al Gobierno y le decía que esperaba que la buena imagen de ese muchacho intelectual, serio, honesto y responsable, además de inteligente no fuera a cambiar, porque es hijo de un hombre público que dejó huella en el país con su buen ejemplo.

No estoy hablando de deshonestidad por parte del presidente Duque; primero porque lo respeto como nuestro presidente y aprendí que la autoridad se respeta, venga de donde venga, y segundo porque el mismo presidente sabe que lo admiro y lo respeto; pero eso no quiere decir que no reconozca la cantidad de errores que ha cometido.

No le queda bien al Jefe del Estado, que la gente le diga que está haciendo bien o mal su gobierno y que él salga a tratar de demostrar lo contrario, porque decía mi abuelo Frutoso (ese era su nombre) que el dar muchas explicaciones era la forma de uno armar los problemas y meterse en muchos líos, mientras que dejaba que hablara, recogía las críticas que pudieran servirle y desechaba las que no, porque cuando se habla, se habla por algo y no simplemente por hacerlo y eso es lo mismo que cuando una persona va a leer y se da las ínfulas que simplemente lee libros buenos, sabiendo que de los libros buenos o malos se aprende, aunque creo que no hay libros malos.

Por más que el Presidente trate de demostrar que está desligado de las ordenes del ex presidente Uribe, nadie le va a creer, porque está claro que tiene mucha injerencia en las actitudes y actos del Gobierno.

Como será los errores que comete el presidente Duque que en mas de una vez los miembros de su propio partido le han dicho las verdades en su cara y en otras, a pesar de que no hablen han demostrado su descontento con las actitudes del Gobierno.

Sabemos que los gobiernos por lo general se vuelven monotemáticos; pero el Jefe del Estado no debió de recibir con banderillas negras el proceso de paz que se había firmado en el Teatro Colon, porque sin temor a equivocarme y lo dirá la historia, es quizá lo mejorcito que le ha pasado al país de más de sesenta décadas de violencia, tiempo en el que han pagado justos por pecadores, porque han sido los campesinos y los líderes sociales los que han llevado del bulto en esta situación y quienes sufrimos las consecuencias de la guerra, nos olvidamos cuando llegamos a las ciudades donde “nos creemos protegidos” por lo menos de la violencia de los grupos alzados en armas, aunque en poder de la delincuencia común en los pueblos y ciudades.

Hay que saber escuchar señor Presidente. Si nos damos cuenta, se han dado una serie de insinuaciones positivas, que no considero que se le esté obligando poner en práctica, porque nadie olvida que usted es el Jefe del Estado, pero no es la manera de salir a contestar mal a organismos internacionales, porque a pesar de decirse en muchas veces que las palabras se las lleva el viento, esas palabras pueden regresar cargadas de consecuencias graves.

Como escuchaba en una conversación de muchachos de mi época, muchachos que pensaban y actuaban de manera franca, el que no sabe escuchar no es simplemente sordo, sino que no quiere salir adelante, porque nadie nació aprendido y uno comete errores y aprende hasta el último momento en esta vida terrenal.

Doctor Duque, usted tiene madera, tiene capacidades y tiene inteligencia; pero creo que no debe dejarse llevar por emociones y recuerde que así como se rodeó de personas importantes e inteligentes en su Gobierno, hay otros que no han dado pie con bola; con el agravante que cuentan con su respaldo, porque no ha querido escuchar la voz de quienes desde afuera ven los errores que se están cometiendo.

Hay muchos funcionarios que debían de estar fuera de su Gobierno, por los errores que han cometido y por los daños que les están haciendo al pueblo con su manera de actuar y de ser.

Recuerde señor Presidente que está gobernando un país donde la salud está en estado de coma y la justicia no se hace cumplir, y si lo hace es simplemente para los de ruana.

Les cuento a quienes no saben que además de ser periodista soy corresponsal de guerra a mucho honor, amo y respeto a las Fuerzas Militares pero personas como el General Mario Montoya lo hacen dudar a uno y sentirse defraudado de una institución grande como lo es nuestro glorioso Ejercito Nacional.

Atreverse a decir que fueron los ignorantes campesinos o de la clase baja los que cometieron los falsos positivos es un gran error, porque se le olvida al General que ellos cumplen ordenes, entonces debemos de ver dónde están los verdaderos ignorantes, si los que son de la clase baja que obedecieron las ordenes o los de la clase alta y letrados que dieron esas órdenes.

Siempre he dicho en todas mis columnas que he esperado siempre es el fin de la guerra, porque a pesar de que se niegue que en Colombia seguimos en guerra, eso no se puede tapar con un dedo como quien quiere hacerlo con el sol.

Colombia tiene gente muy buena y de capacidades para gobernar, comenzando por usted señor Presidente, pero todo hay que hacerlo sin apasionamiento, dejando a un lado el favor a ciertas clases sociales y recordando que se debe gobernar tanto para el del estrato cero como para el del estrato diez, porque recordemos que esos del estrato cero o uno que desprecia el General Montoya son los que sostienen la economía y trabajan para que podamos comer.

No lo hago con ira, lo hago por tristeza de ver un país tan rico, no solo en economía sino en el talento humano que se esté matando entre si y en donde no se respetan los derechos humanos y por ende la vida humana.

La violencia nos tiene acorralados y no se habla sino de investigaciones exhaustivas, pero las cosas siguen igual y se queda uno frio cuando el DANE dice que el desempleo es superior al 13% y el Presidente sale a decir que las cosas van mejor que antes.

Hay mucho de donde tomar lo bueno para trabajar y sacar al país adelante, porque Colombia es un país bastante rico, de gente buena y trabajadora, que son los que están sufriendo las consecuencias mientras que a los ladrones de cuello blanco se les da casa por cárcel y todos los beneficios que exijan.

Por último quiero recordar un comentario que escuché esta semana de alguien que le recordaba a los Congresistas que en vez de perder el tiempo, fueran conscientes y responsables en sacar adelante grandes proyectos para el bien del pueblo, y estoy de acuerdo porque muchos de los honorables padres de la Patria solo asisten a los recintos, como decía mi profesor de español, a calentar banca y no más, y lo único que saben hacer es cobrar su jugosos salarios.

Colombia se merece cosas mejores y la responsabilidad de todos es trabajar para poderlas alcanzar.

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