Réquiem por Alberto Piedrahíta Pacheco
La voz más auténtica y romántica de la radio, cuando la radio de época era justamente eso, tocada por el profesionalismo, la veracidad, la puntualidad y la elegancia de quien con sobrados méritos y licencia expedida por el Ministerio de Comunicaciones le otorgaba el crédito y la autorización de enfrentarse a micrófonos, se apagó a la edad de 83 años.









