martes diciembre 1 de 2020

LA BARCA DE CALDERON

27 octubre, 2013 Opinión William Calderón Z.

William Calderon

Por William Calderón

Oscar Iván hace 27 años

Corría el año 1986 cuando un grupo de jóvenes con sus equipajes repletos de ilusiones lo dejaron todo para regresar a su terruñito natal y acometer la dura tarea de recuperar la administración de su amada Pensilvania de las garras del clientelismo tan voraz como el que campea ahora en el país.

Los muchachos

El brioso escuadrón juvenil llegó a devolverle la confianza a las nuevas generaciones con un discurso lleno de frescura,  en el que  predominaba el respeto por la cosa pública y el manejo trasparente del gobierno municipal. Lograda esta primera meta, la muchachada le apostó a la reconquista del Departamento de Caldas, blanco de la más repugnante corruptela denunciada por el entonces Procurador General de la Nación Carlos Jiménez Gómez, en el detestable «Robo a Caldas» en el que aparecía como directa responsable su clase dirigente, exceptuando a pocos jefes con escrúpulos.

Los héroes

Para hacerle frente  a la más sucia empresa politiquera regresaron a su región de origen Oscar Ivan Zuluaga, que vivía en Londres y Luis Alfonso Hoyos, afincado en Francia. Ambos cursaban altos estudios de especialización en el continente europeo. Su presencia en la arena política  comenzó con el lanzamiento de esta consigna: «Actitud Renovadora».

Primeros pasos

Zuluaga llegó inicialmente al concejo municipal de su natal Pensilvania,  en 1988. En el recinto edilicio asimilo   la cosa política y se convirtió rápidamente en el líder de su  comunidad que lo eligió alcalde, por voto popular, para el período 1990-1992. Su gestión fue tan buena que fue nominado como el mejor alcalde de Colombia. Simultáneamente llegaba al concejo del pueblo su compañero Luis Alfonso Hoyos. La dupla acabó con la tenaza que sometía al municipio a los caprichos de los entonces senadores  Victor Renán Barco y Omar Yepes con el aplauso del representante y exgobernador  Guillermo Ocampo Ospina.

A volar más alto

Ya consolidados en Pensilvania y con el apoyo desinteresado de la empresa privada en manos de la familia Escobar Aristizabal buscaron abrirse paso en el departamento de Caldas con el impulso que desde la Gobernación les daban tímidamente, contra viento y marea, el inmolado Fortunato Gaviria y el actual embajador Germán Cardona.  La dupla Zuluaga-Hoyos contó con el respaldo del entonces senador Rodrigo Marín Bernal. Luego fue Enrique Peñalosa quien reclutó a Hoyos para su administración capitalina, convirtiéndolo en funcionario estrella hasta que fuerzas oscuras de la política, en contubernio con la justicia, le decretaron la muerte civil.

Modelo 

Cuando Álvaro Uribe siendo   gobernador de Antioquia  conoció al alcalde Zuluaga, de Pensilvania, quedó encantado con el reconocimiento que le acababan de hacer las Naciones Unidas al implantar con tanto éxito    en esa floreciente población del oriente caldense los programas del presidente Lula, de Brasil, para luchar contra el analfabetismo, la desnutrición y la pobreza absoluta.  Zuluaga sería a la postre senador por Caldas; ministro de Hacienda (laureado, a propósito, como el mejor de América Latina) y desde el 26 de octubre candidato presidencial de Uribe Centro Democrático. 

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