lunes noviembre 30 de 2020

Bien de la cabeza

27 octubre, 2013 Opinión

esteban jaramillo

Por Esteban Jaramillo Osorio

El pico alto logrado por la selección Colombia genera respeto e impone admiración. Es un humilde que maravilla y se codea hoy en la elite mundial. El golpe de efecto por el viaje a Brasil se siente con toda intensidad. Fueron años de frustraciones, de burlas rivales y de indignación. La historia, distinta en la actualidad por la evidencia de los hechos y los números, nos obliga a andar bien de la cabeza, sin abandonar la mentalidad ganadora ya instalada, pero conscientes de que, tras la tregua de la celebración, llegan momentos comprometedores. No será de aquí en adelante un camino de rosas para el combinado nacional.

Llegan, amistosos u oficiales, rivales de mayores pergaminos, con estilos y ambiciones diferentes, consolidados, superiores a los que en la rutina de la clasificación se encontraron. Sujetos estarán los futbolistas a las lesiones, la perdida de titularidad en los clubes, la discontinuidad en el juego, las suspensiones, o la baja forma que ataca en momentos inesperados. Jugar o no el mundial, ser titular o no, tener el beneplácito del entrenador, requieren mucha personalidad y aguante, por las dudas. La crítica destructiva siempre estará presente, tan puntual como la muerte y no serán halagos los que recibirán los futbolistas. La presión de ahora en adelante aumentará, con el riesgo de perder los estribos a la hora de los pronósticos. Para ir a Brasil los jugadores saben que deben rendir al máximo. Que, para pedirle pista a “don José”, se requiere mentalidad ganadora, deslindarse de las leyes del mercado con la influencia de los empresarios y mantener un nivel de regularidad sin fisuras, con asimilación madura de los conceptos en contra.

Decía Guardiola hace poco, refiriendo a su Bayern de Múnich, que lo importante no es triunfar, sino como; es la premisa que diferencia los ganadores con historia o sin ella. El triunfo se construye con bases y se hace duradero. La influencia de los resultados tiene poderes mágicos y se ve hoy en Colombia. Como destructores son los saldos adversos, los que no dan ni absoluciones ni olvido.

El fútbol está plagado de leyendas negras, con desgracias imprevistas de equipos y jugadores que prometieron todo y se quedaron sin nada. Colombia tiene en este apartado, varios capítulos.

Son comunes hoy en día las apuestas sobre cómo hacer historia en el mundial, o como quedarse en el camino. Por cuanto se pierde o por cuanto se gana. Por lo pronto lo importante es disfrutar de esta época con esplendor, dejando de lado la pesadez y la autodestrucción del pesimismo.

Triunfos son amores. El pueblo así lo concibe. Esas montoneras afectivas y emocionadas, después de cada gol, con jugadores y entrenadores, retratan la felicidad del hincha colombiano.

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