miércoles noviembre 25 de 2020

El libro póstumo de don Rafael Arango Villegas

27 octubre, 2013 Opinión Orlando Cadavid Correa

Contraplano

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Por Orlando Cadavid Correa

Gracias al encomiable esfuerzo del escritor José Jaramillo Mejía y del empresario Eduardo Arango Restrepo (el único sobreviviente de los siete hijos del maestro) acaba de aparecer todo un tesoro editorial: el libro “Este soy yo, tal cual…”, que recoge valiosos textos inéditos y algunas hojas sueltas de don Rafael Arango Villegas, el manizaleño que para muchos críticos literarios pasó por la vida como un gran exponente del humor y de la risa.

La obra -–pulcramente editada por AD Impresos, con diseño y diagramación del experimentado colega Alvaro Marín Ocampo–  entra en circulación para beneplácito de los amantes del género humorístico 61 años después de su muerte repentina, ocurrida el 22 de junio de 1952, mientras jugaba a las cartas y apuraba algunos guaros, en amena tertulia con sus más íntimos amigos, en casa de uno de sus sobrinos.

Mientras nos llega la visión crítica del libro que correrá por cuenta de don Efraim Osorio López, uno de sus más devotos admiradores, nos permitimos hacer unos anticipos, a  vuelo de pájaro, sobre las 180 páginas que esperan a los adictos a la divertida prosa de este paradigmático escritor nacido en Manizales  el 26 de diciembre de 1889.

El compilador Jaramillo Mejía resume así su aporte a la gratificante  empresa editorial:

“Los textos recogidos en este libro han estado guardados en los archivos personales de la familia Arango-Restrepo y la mayoría no fueron incluidos en ninguno de los libros de Rafael Arango Villegas, ni sus Obras Completas. El lector encontrará, entonces, crónicas desconocidas, cartas personales, documentos familiares y análisis críticos de la obra de Arango Villegas. Don Eduardo, hijo del escritor, consideró útil recopilar todo ese acervo documental, para que pudieran acceder a él los estudiosos de la literatura colombiana, los buenos lectores y los caldenses en general, a quienes el genial humorista retrató en su época con singular estilo y precisión costumbrista. La idiosincrasia así expresada puede con el tiempo cambiar de forma, pero no mantiene sus rasgos esenciales. Genio y figura”.

Invitamos a los amigos de las buenas lecturas a paladear, pues, de semejante banquete un espléndido reportaje que le concedió don Rafa a su entrañable amigo y colega don Adel López Gómez. A conocer en detalle las razones que lo asistieron para abstenerse de publicar “La Familia Castañeda”; como nació “Asistencia y camas”, su única novela, y de dónde salió “Feliciano Ríos”, el zapatero remendón. A solidarizarse con él en las quiebras de sus negocios. A compartir su fobia al avión y las tres veces que cruzó en barco el Atlántico para disfrutar de todos los encantos de Paris. Sus evocaciones del inmolado pintor, caricaturista y pariente Alberto Arango Uribe. Su rico anecdotario manizaleño. La cálida bienvenida que le dio la prensa capitalina cuando decidió establecerse temporalmente en Bogotá. Las opiniones que daban de su obra escritores de la talla de Tomás Carrasquilla, Eduardo Caballero Calderón, Baldomero Sanín Cano, Guillermo Valencia, don Luis Donoso, Luis Eduardo Nieto Caballero, Efe  Gómez, Luis Yagarí, Juan Ramón Segovia y Tomás Calderón, Mauricio. Y que no falte en el menú la selección de fotos en blanco y negro correspondientes a la primera mitad del siglo pasado y la reproducción de las carteleras cuando su magnífica producción era llevada a las tablas en los principales teatros de la época. 

La apostilla: La tripleta Jaramillo-Arango-Marín le acomodó este delicioso abrebocas al libro que, acabando de entrar en circulación, ya los ha puesto a proyectar una segunda edición de “Este soy yo, tal cual”:

“… Eso de volar es contrario a las leyes naturales… el hombre es animal terrestre… el día que me encuentre en La Línea a un gallinazo que se va a pie para Bogotá, vuelvo a volar en avión”.

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