miércoles septiembre 18 de 2019

La Galería de obras robadas llega a 40.000

24 octubre, 2013 Generales

En la madrugada del 16 de octubre de 2012, una banda de ladrones se llevó del Museo Kunsthal de Rotterdam siete obras de artistas de la talla de Picasso, Matisse y Monet, valoradas en unos 130 millones de dólares.

Aunque algunos detenidos aseguran que las quemaron y otros que estas están fuera de Holanda, lo concreto es que hacen parte de las 40.000 que busca INTERPOL en todo el mundo y que se encuentran registradas en su base de datos, alimentada por 125 países.

Rusia es el país más afectado, seguido por Francis, Italia y Alemania, las autoridades rusas estiman en 1.000 millones de dólares los robos a sus museos en los últimos 15 años. «Este fenómeno delictivo se ve propiciado por la demanda de los mercados de arte, la apertura de fronteras, la mejora de los sistemas de transporte y la inestabilidad política de determinados países», señala la Policía Internacional.

La primera notificación de INTERPOL sobre obras robadas se remonta a 1947. En 1995, creó la base de datos, a fin de centralizar la información y poderla difundir a escala mundial con sus pares policiales. «Desde su creación se han recuperado unos 2.000 objetos robados.

En 2011 tuvieron derecho de acceso público a esta base de datos más de 2.200 usuarios, procedentes de 80 países, entre ellos representantes de servicios de aduanas, administraciones estatales e instituciones culturales, así como profesionales del mercado del arte y coleccionistas privados.

En  Colombia en la última década, la Policía Nacional ha recuperado 2.965 elementos relacionados con el patrimonio cultural. Interpol en el mundo busca cerca de 40.000 piezas de arte robadas por traficantes de obras, de estas 182 fueron hurtadas en Colombia y son buscadas por la Dijin Interpol.

La DIJIN ha logrado establecer la existencia en Colombia de redes de traficantes de arte y piezas arqueológicas con rutas direccionadas hacia España y Dinamarca, esas redes delincuenciales sacan del país piezas de las culturas San Agustín, que roban o compran a precios muy económicos y luego son vendidas a coleccionistas que pagan millones por  cada elemento de la cultura colombiana.

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