lunes noviembre 23 de 2020

La traza del candidato

05 noviembre, 2013 Opinión Orlando Cadavid Correa

Contraplano

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Orlando Cadavid Correa

Dos señoras de porte distinguido sostenían un entretenido palique, en la cafetería de un centro comercial, sobre la catadura del candidato que acaba de escoger para las elecciones presidenciales de mayo próximo el «Uribe Centro Democrático»: Oscar Iván Zuluaga, a quien los caricaturistas comparan con Hermann, el principal protagonista de la desaparecida comedia televisiva «La Familia Monsters».

Las contertulias coincidían en manifestar que por el hecho de apellidarse Zuluaga, el aspirante al primer empleo de la nación no está obligado a tener un rostro tan terso como el de la exreina universal Luz Marina o una divertida vena humorística como la de «Montecristo».

Para una de las doñas, «aunque el caballero elegido (al parecer con un poquito de trampa, según «La Luciérnaga») tenga la cara en desorden, lo principal es que parece muy preparado (o estudiado) y está decidido a hacerlo tan bien que ha prometido ser un presidente mejor que Uribe, su maestro y mentor».

La otra dama insistía en la desfavorable fachada del hijo de Pensilvania y en la mala suerte con la que rodó al posar para el fotógrafo de El Espectador encargado de ilustrar una entrevista concedida instantes después de su proclamación, en uno de los pabellones de «Corferias», convertido para la ocasión en «Expo-Uribe». La gráfica elegida fue fatal. Y el título de primera página, ni hablar: «La cara del Uribismo».

Al dejarnos con su cotilleo media columna lista, sin proponérselo, las dos «politólogas» recogieron sus bolsos, cambiaron de tema y reanudaron sus compras.

El domingo –día de su reaparición en el citado diario bogotano– las viejas chismosas «Tola» y «Maruja» dijeron que «el problema de Oscar Iván es que no necesita asesor de imagen sino cirujano plástico».

El ex ministro de Hacienda deberá armarse de paciencia para soportar el goce de caricaturistas y columnistas que lo tendrán por su cuenta a lo largo de la campaña.

Por lo pronto, el que mejor ha captado sus rasgos y rasguños es el maestro Héctor Osuna, quien lo dibuja con una verdadera «cara de puño», apodo que le tienen, a sus espaldas, sus prosélitos caldenses.

Gardeazábal, el parrillero radial de Hernán Peláez, partidario de la abortada precandidatura de Pacho Santos, denuncia que hubo un «chocorazo» (o componenda electoral) contra el primo del presidente Santos; pronostica que la nominación de Zuluaga no pasará de enero y que a Uribe le tocará barajar de nuevo y volver a repartir cartas, en busca de otro aspirante, más fuerte, de mejor perfil. El escritor Héctor Abad suele dudar de los vaticinios microfónicos de su colega de Tuluá. Y le saca estas cuentas: de los 100 presagios que hace, al año, se confirman a lo sumo dos o tres.

Vamos con la lista parcial de los portadores del apellido Zuluaga que irá poniéndose de moda con el correr de los días: Oscar Iván Zuluaga, candidato presidencial. Luz Marina Zuluaga, única Miss Universo colombiana. Guillermo Zuluaga, «Montecristo», gran humorista nacional. Francisco «Cobo» Zuluaga, sobresaliente jugador de Millonarios. Fabiola Zuluaga, notable tenista nacional. Capitán Hernán Zuluaga, fundador de ACES. Beatriz Zuluaga, poetisa y periodista. Julio Zuluaga Gómez, eminente médico cirujano, el primero en practicar en Colombia una gangliotomía y fundador de la Escuela de Medicina de la Universidad de Caldas. Marco Tulio Zuluaga, presbítero, políglota, periodista y traductor. En Medellín dicen que hablaba, leía, escribía y pensaba en latín, griego, italiano, francés, inglés, rumano, alemán, ruso, flamenco, danés, holandés y portugués. Y que no nos falte el famoso padre Luis María Zuluaga, «Zuluaguita», en proceso de canonización.

La apostilla: Oscar Jiménez, un notable ingenio quindiano y constitucionalista de campanillas, tiene una memoria apropiada para el momento: hace ya muchos años, durante el ciclo peronista en Argentina, hubo unas elecciones para elegir Presidente y uno de los eslóganes preferidos de los asesores de la Casa Rosada fue este: «Cámpora a la Presidencia; Perón al Poder». Parodiando a los gauchos, cabe esta consigna a la colombiana: «Zuluaga a la Presidencia; Uribe al poder».

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