viernes noviembre 27 de 2020

Vecinos y enemigos

05 noviembre, 2013 Opinión

esteban jaramillo

Por Esteban Jaramillo Osorio.

Cuantos intereses  hay detrás del enfado en el tinglado mayor del fútbol, que conduce al fracaso el proyecto de ley que reivindica  a  los futbolistas nacionales, en su condición de trabajadores puros. Desde la aparición del proyecto los jugadores recibieron la iniciativa con los tapones arriba, caprichosos e intolerantes. Muchos de ellos lanzaron dardos por las redes, sin leer, como luego lo admitieron, su contenido. Los directivos ven sus peticiones, como un atentado a los principios mercantiles, con riesgos de pérdida en la  autonomía sobre el negocio.

El proyecto de ley se  muere sin debatirse, ni conciliarse,  sin mirar su impacto y conveniencias. Tiene una rápida y absurda sepultura porque el deportista ve a los patrones como capitalistas puros que se enriquecen con las habilidades de sus subalternos en el campo. Como una tropa de saqueadores, que maltrata e irrespeta, con atentados infames a la libertad del trabajador, asociado esto con severos incumplimientos a los compromisos económicos pactados. Destroza, el jugador,  iniciativas básicas de la ley, con una negación rotunda a las soluciones que trae consigo, cuyo propósito central es darle  dignidad a la profesión del futbolista.

Con subterfugios se ensañan en cuestionar principios básicos de FIFA que obligan a las indemnizaciones mutuas- dirigentes y jugadores- al término de un contrato antes de lo previsto. La ley del embudo. Solicitan, además, un régimen pensional adicional, al momento del retiro, para sobrellevar los años de inactividad, o sus lesiones.

Los directivos, ven vulnerado su imperio, con grietas peligrosas que levantan el vuelo, con garantías, a sus subalternos. Arden ante la perspectiva de que la  ley los ponga en cintura después de años de atropellos dictatoriales.

La tercera vía, la del proyecto, va al infierno  para unos y otros. Son choques de “vecinos y enemigos”. No se ve una opción de acuerdo en el camino por la ausencia de espíritu conciliador y prudencia con respeto en el trato.

Lástima, todo a la basura sin análisis  y sin voluntad, con el perjuicio al futbolista como empleado. En este partido vital fuera de las canchas, todos son perdedores… y neuróticos.

PD: ¿cuantos futbolistas colombianos  reciben con puntualidad sus honorarios? ¿Cuantos ven en el patrón la negación absurda de sus deudas? ¿Cuántos-son pocos- los clubes manejados con pulcritud y trasparencia?

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