martes noviembre 24 de 2020

Conservatismo rechazó apoyo a reelección de Santos y eligió como candidata a Martha Lucía Ramírez

26 enero, 2014 Generales

La Convención Nacional del Partido Conservador rechazó apoyar la reelección del presidente Juan Manuel Santos y determinó ir con candidato propio a las elecciones presidenciales del próximo mes de mayo.

Como conclusión de la accidentada asamblea, precisamente por el tema de la reelección, los participantes eligieron a Martha Lucía Ramirez como candidata única del conservatismo a la jefatura del Estado.

La proclamación de la exministra se produjo por 1.047 votos, frente a 138 depositados por Pablo Victoria y sólo 84 por el exministro Alvaro Leyva Durán.

Como lo informamos oportunamente aquí en la web de Radio Santa Fe, el desarrollo de la convención nacional del Partido Conservador resultó muy accidentado como consecuencia de la propuesta de algunos participantes de apoyar la reelección del presidente Juan Manuel Santos.

Las deliberaciones del certámen político debieron suspenderse temporalmente al producirse una gresca tras la intervención del senador Roberto Gerlein Echavarria, quien precisamente propuso al partido sumarse a la campaña reeleccionista de Santos.

De hecho, la convención conservadora comenzó con protestas de militantes conservadores que se apostaron a la entrada del Centro de Convenciones Gonzalo Jimenez de Quesada con pancartas y proclamas en contra de un eventual apoyo a la reelección de Santos.

Los incidentes dentro de la convención se produjeron luego de las intervenciones de los aspirantes presidenciales Martha Lucía Ramirez, Pablo Victoria y Alvaro Leyva, quienes proclamaron la conveniencia de ir a las elecciones de mayo con candidato propio.

Precisamente, al darsele la palabra a Roberto Gerlein y plantear el apoyo a Santos, el senador atlantitense fue objeto de insultos e improperios especialmente por parte de simpatizantes de la precandidata Martha Lucía Ramirez.

Frente a las agresiones verbales, el congresista solo atinó a decir: “Esto me recuerda la guacherna del Carnaval de Barranquilla”.

“He escuchado a Marta Lucía hablar de paz, de que podemos llegar al poder. Lo que yo veo es un conjunto de gritones y estoy viendo que se equivocó Marta Lucía con su equipo. Lo que estoy viendo es un partido Conservador que no ofrece garantías a nadie. Ustedes están equivocados”, proclamó seguidamente Gerlein.

“Por primera vez en mi vida en una convención conservadora no me siento seguro en mi integridad física porque considero que podrían algunos convencionistas atentar contra mí”, expresó el senador y bajo ese argumento se retiró del recinto.

Detras de él salieron otros convencionistas partidarios de la reelección de Santos.

 

Conservadores piden acabar figura de la reelección

El presidente del Partido Conservador, Omar Yepes Alzate, le dijo a los convencionistas que apoya que esa colectividad vaya con candidato propio y pidió que se elabore una propuesta para eliminar en un futuro inmediato la reelección presidencial y que en cambio se extienda el periodo de 4 a 5 años.

“La reelección presidencial inmediata debe revisarse. Si bien ésta asegura la continuación e implementación de las políticas, trae como efectos negativos la preocupación reeleccionista con pérdida de independencia gubernamental y el aprovechamiento del poder que pone en desventaja a los adversarios”, dijo.

Por otro lado, durante el discurso de instalación de la cumbre, Yepes pidió al Gobierno que le de representación a los conservadores en los diálogos de paz que se adelantan en Cuba con las Farc.

“El gobierno sorprendió al país con el anuncio de diálogos para la paz con la guerrilla de las Farc, en los que no hay representación del Conservatismo, porque el Presidente diseñó una metodología encriptada, en virtud de la cual sólo participan sus delegados. Sin más información que lo publicado hasta ahora por los medios de comunicación”, expresó.

Finalmente dijo que el Partido Conservador es amigo de la paz negociada, “pero de una paz con unos resultados que no alteren el ánimo y la voluntad de los colombianos”.

Discurso del Presidente  Omar Yepes Alzate

Señores miembros del Directorio Nacional Conservador.

Señores Precandidatos a la Presidencia de la República, doctores Martha Lucía Ramírez, Pablo Victoria y Álvaro Leyva;

Señores Delegados e invitados especiales. Conservadores de Colombia:

Bienvenidos a este escenario de la Convención Nacional del Partido, antecedida por los 164 años de su historia republicana. Los espíritus tutelares de los fundadores del Conservatismo y de los grandes de nuestra Colectividad, también se han congregado aquí para iluminar sus deliberaciones.

Justamente, en vísperas del centenario de la elección del presidente José Vicente Concha, el 10 de febrero de 1914, y en estricto cumplimiento de los Estatutos, se reúne la plana mayor del Partido Conservador, representada en los delegados previstos en los Estatutos, para cumplir, frente a la Nación, dos de los más importantes de nuestros compromisos: aprobar el programa del Conservatismo para el futuro y tomar la decisión sobre candidatura presidencial, bien sea: o eligiendo a uno de los nuestros o autorizando una alianza con otros sectores de la opinión nacional. 

Pero antes de abordar esos temas que son los puntos centrales de la Convención, permítanme hacer breves reflexiones alrededor de asuntos que no debemos olvidar y de otros que se asoman en el horizonte de la Patria.

LOS PARTIDOS POLÍTICOS

No sobra repasar una vez más qué es un partido político. Según la definición más refinada, producto de los conceptos de centenares de politólogos y estudiosos de la ciencia política, vertidos en sinnúmero de textos, “un partido político es una organización creada con el fin de contribuir de una forma democrática a la determinación de la política nacional y a la formación y orientación de la voluntad de los ciudadanos, , siendo su principal tendencia la de perdurar y consolidarse, y su finalidad última y legítima la de obtener el poder, con el fin de movilizar al Estado en la búsqueda del bienestar de la sociedad”.

En buena medida, el Partido Conservador Colombiano cumple estrictamente con ese perfil universal de lo que es un partido político. Pero también debe considerar si le falta una acción más comprometida con sus militantes y con el país y si debe redefinirse ideológicamente para que no lo ubiquen en eso que llaman el “centro” que, como lo dijo Álvaro Gómez Hurtado “es no estar ni aquí ni allá. Es el afán de esconderse y no defender posiciones”.

LA EXPERIENCIA DEL FRENTE NACIONAL

Siempre se ha dicho que nuestro Partido ha construido por lo menos la mitad de la historia de Colombia, unas veces y por largos períodos como gobernante y otras en coalición o al margen del poder. Una de sus últimas obras realizadas, con el Partido Liberal, que debe resaltarse: su participación en el diseño y ejecución del Frente Nacional.

Hay voces que descalifican el formidable experimento que fue el Frente Nacional. Parece que ignoraran o no recordaran lo que fue el desangre que causó el enfrentamiento sectario entre Liberales y Conservadores en una época aciaga de nuestra historia reciente, cuando “la muerte rondaba por todos los caminos”. En la lucha unánime para restablecer la democracia, nuestros partidos políticos encontraron el camino para la reconciliación. Y surgida de nuestro adversario la idea de un gran acuerdo, propuesto al Conservatismo por el expresidente Alberto Lleras, el conductor del Partido Conservador en ese entonces, el expresidente Laureano Gómez, aceptó el reto histórico. Y en breve período de conversaciones en Benidorm y Sitges  desarrolladas en 1956 y refrendadas por otros liderazgos relevantes, llegaron al compromiso de crear el Frente Nacional bajo los parámetros conocidos de alternación política en el poder por 16 años y paridad en la administración pública.

Sin embargo, como toda obra humana, tuvo sus aciertos y sus lados flacos, pues, al decir de Gilberto Alzate Avendaño “si el Frente Nacional nos dio la paz política, apagó los partidos desde el punto de vista ideológico y programático”, para agregar que, como consecuencia de ese experimento, “en Colombia en los últimos tiempos la lucha por el poder se tomó unas vacaciones y nadie quiso volver a sus propias barricadas”.

LOS SENDEROS DE LA PAZ

El gobierno sorprendió al país con el anuncio de diálogos para la paz con la guerrilla de las FARC, en los que no hay representación del Conservatismo, porque el Presidente diseñó una metodología encriptada, en virtud de la cual sólo participan sus delegados. Sin más información que lo publicado hasta ahora por los medios de comunicación, sobre la mesa de La Habana sólo puedo decir que el Partido Conservador es amigo de la paz negociada. Pero de una paz con unos resultados que no alteren el ánimo y la voluntad de los colombianos.

El Conservatismo ha llorado a sus muertos. La cuota de copartidarios que ofrendaron sus vidas en este absurdo martirologio, es altísima: ex ministros, exembajadores, Gobernadores, Alcaldes, Congresistas, Diputados, Concejales y líderes populares. A todos ellos nuestro recuerdo agradecido por sostener con fidelidad unas ideas. Y dentro de ese mosaico enlutado, Álvaro Gómez, paladín de la democracia, ideólogo y portaestandarte de nuestra colectividad, vilmente asesinado en noviembre de 1995. Por lo que Álvaro Gómez representó para Colombia, y para evitar la prescripción del crimen, ingresando así al mundo oscuro de la impunidad, quien les habla le ha solicitado en dos oportunidades al Fiscal General de la Nación la  declaratoria de crimen de lesa humanidad, sin obtener al momento respuesta alguna.

En este tema trascendental de la paz hay dos puntos insoslayables. Uno es el relacionado con los derechos de las víctimas de la violencia guerrillera, que deben ser garantizados dentro del esquema de verdad, justicia y reparación, en lo que el gobierno debe tener un cuidado sumo, de suerte que la Corte Penal Internacional no se vea precisada a intervenir en Colombia por inacción del Estado. Y el otro, la seguridad. El gobierno debe reforzarla. Es un reclamo unánime de los ciudadanos. Por eso nuestros compatriotas están expectantes de qué va a pasar en la etapa del llamado postconflicto.

Cuando los Conservadores decimos que somos amigos de la paz, aspiramos a que más que una idea sea una imagen como la describía Alzate: “la de una familia tranquilamente sentada en el portal de su casa”; y no afirmamos nada distinto a la larga tradición que en ese campo tenemos: primero, la firma de los tratados que dieron fin a la Guerra de los Mil Días, en calidad de fuerza victoriosa sobre nuestros adversarios tradicionales; luego, el acuerdo patriótico que dio vida al Frente Nacional; en 1966, la consagración que los colombianos hicieron de Guillermo León Valencia como Presidente de la Paz; después, la audaz determinación del presidente Belisario Betancur de iniciar y adelantar negociaciones con los grupos alzados en armas, y, finalmente, el largo camino recorrido por el Presidente Andrés Pastrana, quien, en cumplimiento del mandato de diez millones de colombianos buscó la paz por la vía de la negociación política; y no obstante su negociación  en El Caguán, de manera simultánea el Presidente Pastrana desmontaba la diplomacia guerrillera, profesionalizaba y fortalecía las Fuerzas Militares, en hombres, armas, equipos y tecnología, y conseguía internacionalmente la declaratoria de terroristas a los insurgentes.

LA CONVENCIÓN

Como se enunció atrás, se reúne esta asamblea para tomar dos determinaciones fundamentales: la decisión sobre candidatura presidencial, con dos escenarios posibles: o candidato Conservador o candidato de coalición. Si candidato de Partido, la colectividad tendrá que proponer políticas reestructuradoras del Estado para recuperar la institucionalidad, alterada en los últimos tiempos, y otras de altísimo contenido social que ayuden a superar los graves problemas que afectan a la sociedad colombiana. Si lo segundo, deberá actuar con la suficiente determinación para que el candidato de alianza tome en sus programas parte sustancial de los nuestros, en forma tal, que el Partido sea artífice definitivo de las políticas de gobierno que lo identifiquen como organización útil para el país y así superar la fantasmal actitud con que se nos ha venido calificando.

EL PROGRAMA.-

Nuestra otra misión es la de revisar y aprobar -para ponernos a tono con los tiempos de hoy- el programa que el Partido Conservador presentará a la consideración de los colombianos como la ruta que habremos de transitar y que recoge la tradición del Partido que en certámenes como el de hoy, presididos por nuestros jefes históricos, ha tomado similar determinación.

Bien sabido es de los grandes esfuerzos de los gobernantes anteriores y presentes y de quienes nos han antecedido en las responsabilidades de Partido, de atender las amplias demandas de la sociedad colombiana en orden a satisfacer sus necesidades apremiantes y acondicionar el Estado en sus distintas ramificaciones para el cumplimiento de sus fines. No obstante, la dinámica social obliga a las organizaciones políticas y sociales y a la propia estructura estatal a revisar con periodicidad los planes y programas para adecuarlos a las nuevas realidades.

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El programa que esta Convención deberá adoptar y que hemos denominado “Por una Colombia con dignidad, sin pobreza y sin violencia”, será instrumento de navegación para la campaña presidencial, se enmarca en la economía social de mercado, inspirada en los principios del humanismo cristiano que establecen que la persona, sin discriminación alguna, es la razón de ser de las políticas públicas del Estado y del mercado, afianzando sus propuestas en varios ejes fundamentales: la seguridad, la inclusión y la transparencia, para una Colombia próspera y en paz.

El programa asume como premisa básica el mantenimiento y la consolidación de la seguridad, porque es principio fundante y condición necesaria para el ejercicio de las libertades y derechos ciudadanos, además de contribuir necesariamente al desarrollo económico y social del país.

El meridiano de la prosperidad que buscamos pasa por el empleo como centro de las aspiraciones de los colombianos. El compromiso del Partido es garantizar una gran empresa colectiva y solidaria para la creación de empleo suficiente y digno, y de posibilidades ciertas para que los ciudadanos puedan darle salida a sus iniciativas de emprendimientos productivos, en consonancia con uno de los más valiosos rasgos del colombiano: su espíritu y su indudable capacidad empresarial, independientemente del tamaño y complejidad de la empresa. Nuestra política pública facilitará esa acción privada, con la creación de condiciones que la estimulen y protejan, especialmente con la revisión a fondo de la política fiscal.

La economía y lo social están indisolublemente ligados en el Programa Conservador. La competitividad económica y la solidaridad social son los dos pilares sobre los cuales se asienta el proyecto sociopolítico que se debe  poner en marcha. El Partido quiere que todos nuestros compatriotas sean económicamente productivos, socialmente responsables y solidarios y políticamente activos, para que con una política pública para la familia -eje del desarrollo social y personal y aula inmejorable de ética y valores-, el gobierno articule la gran política de inclusión social.

Capítulo especial merece el tema de la corrupción, especialmente en la contratación pública. Estamos obligados a aplicar remedios que ataquen la raíz del mal y de manera inmediata, mediante revisión urgente de las normas de la contratación, tanto en lo que tiene que ver con las etapas licitatorias y de adjudicación, como en el período de ejecución, haciendo énfasis en el fortalecimiento de la interventoría, de la atención a las alertas tempranas y de los mecanismos de control y vigilancia.

He destacado los puntos anteriores, pero, obviamente, el programa se ocupará de los demás problemas que angustian a los colombianos: lo que éstos esperan sobre micro, pequeña y mediana empresa; reforma estructural a la política fiscal; los correctivos al uso de las regalías; la política crediticia para la financiación de los emprendimientos productivos individuales o asociativos; la descentralización para el desarrollo y la equidad territoriales; las propuestas integrales para el mundo rural con  verdadera inclusión de los campesinos, atendiendo con rapidez sus necesidades básicas, sin olvidar ¡Ojo gobierno! el justo precio a sus productos; las soluciones para las personas que fueron víctimas de desplazamiento y el tratamiento a los territorios que han sido escenario del conflicto; perspectivas para la población campesina; la acción estatal para las costas y las orillas de ríos y ciénagas; la cuestión urbana con sus aristas sobre seguridad ciudadana, uso del espacio público, optimización de las ciudades y políticas de vivienda con el concepto revolucionario anunciado por la doctora Noemí Sanín en la campaña presidencial pasada, de vivienda con espacios para el trabajo familiar; el mejoramiento de la administración de justicia, cuya reforma a fondo es urgente para que finalmente se haga realidad el anhelo de que sea pronta y cumplida; la educación pública; el medio ambiente; el agua; la seguridad alimentaria; la infraestructura nacional; las fronteras; la integración latinoamericana, y la soberanía nacional.

REFORMAS

Además de las urgentísimas reformas que requieren la educación, la salud y la administración de justicia, hay que proponer y adelantar otras para superar situaciones que tienen que ver con la ordenación del Estado.

REELECCIÓN PRESIDENCIAL

La reelección presidencial inmediata debe revisarse. Si bien ésta asegura la continuación e implementación de las políticas, trae como efectos negativos la preocupación reeleccionista con pérdida de independencia gubernamental y el aprovechamiento del poder que pone en desventaja a los adversarios.

La reelección presidencial ha sido fuente de discordia política y distrae al mandatario por su afán de reelegirse. El propio presidente manifestó en varias oportunidades su oposición a ella y su interés en un alargue del período. El Conservatismo, en varias ocasiones ha presentado proyectos en este sentido, y no debe desaprovechar esta circunstancia para insistir en tal iniciativa, extendiendo el período presidencial a cinco años. Así, el gobernante tendrá tiempo suficiente para planear y consolidar su programa de gobierno y le evitará distracciones en sus oficios administrativos.

CIRCUNSCRIPCIÓN NACIONAL

Lamentablemente la idea luminosa de Álvaro Gómez Hurtado de formar liderazgos nacionales con la circunscripción nacional para el Senado, no ha logrado sus loables propósitos; muy por el contrario esta institución envileció la política, la ensució, como lo dijo él mismo varias veces, dado que se convirtió en un mercado sometido a un detestable juego de chequeras, dominado por los más pudientes. Además ha causado daño a algunas regiones del país, dejándolas sin representación, por la invasión de aspirantes de otros Departamentos.

VOTO PREFERENTE

Fue el Partido Conservador promotor principal del voto preferente, con el ánimo de contribuir a solucionar las diferencias entre los distintos liderazgos regionales en los Partidos. Si en verdad el sistema contribuyó a salvar roces grupales y evitó que el orden de las listas se diera en forma arbitraria, otorgando mayor libertad al elector, ha desordenado la visión programática, ha desjerarquizado a los Partidos, aparte de elevar excesivamente el costo de las campañas y ha dado lugar a que el elegido por su esfuerzo se considere una especie de microempresario electoral que muchas veces no obedece a los dictados del Partido. Es un sistema a revisar si, además, como es sabido, el Conservatismo lo impulsó como transitorio.

CONFLICTOS ESTATALES

El choque permanente entre algunas instituciones del Estado; el desbordamiento de la normatividad y la intromisión funcional entre las entidades es materia a examinar. El legislativo no puede permanecer indiferente ante esta aberrante situación y, por lo mismo, debe adentrarse en el análisis de la arquitectura estatal para introducir modificaciones sin que se afecte la independencia de los órganos del poder y se recobre la necesaria armonía para la realización de sus fines, al tenor del artículo 113 de la Constitución Política. Aquí tiene el Partido una tarea trascendental a cumplir.

Todo el acervo ideológico que hemos repasado tiene el hilo conductor del programa de 1849, cuyos postulados esenciales continúan vigentes.

MENSAJE FINAL

Al declarar instalada la Convención, saludo con mi mayor aprecio a los voceros y militantes del Partido aquí presentes y les expreso a nombre de la directiva nacional un claro reconocimiento por su asistencia a esta cita que habrá de definir puntos decisivos para la supervivencia de la colectividad y el servicio a la nación colombiana, con mi ruego encarecido de que en esta Convención no se afecte para nada el orden y el respeto que han caracterizado a la familia Conservadora. Mil gracias a todos.

Bogotá, D.C., 26 de enero del 2014 

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