lunes noviembre 23 de 2020

Colombia necesita centros para manejar la ira

27 marzo, 2014 Educación

_Una persona que ha vivido en un conflicto armado, así haya culminado, sigue inmersa en este. La primera acción terapéutica es intentar sacarlo de este estado, que entienda que puede salir de allí y que tiene recursos y habilidades para ser agente de un proyecto de vida significativo.

Toda persona nace buena, pero diferentes problemas en su vida lo pueden llevar a ser violento. Lo importante para estos individuos es saber que existe rehabilitación y que la sociedad los puede acoger si logran entender que actuaron mal y asumen el compromiso de no repetir estas acciones.

Así lo señaló Victoria Schindler, experta en salud mental e instructora del Richard Stockton College, en una jornada académica que realizó el Programa de Terapia Ocupacional de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario.

Para la experta, una persona que ha vivido en un conflicto armado sigue inmerso en este, así haya culminado. La primera acción que se puede hacer desde la Terapia Ocupacional es intentar sacarlo de este estado, que entienda que puede salir de allí y que tiene recursos y habilidades para ser agente de un proyecto de vida significativo.

Según Schindler, al excombatiente hay que hacerlo entender que actuó mal, pero que es posible una rehabilitación. En EE.UU., por ejemplo, existen Centros de Manejo de Ira, donde se les presta a estas personas el acompañamiento necesario para que aprendan a controlar su furia y actuar de una forma más concienciada.

Además en estos centros se hace un acompañamiento, donde se dispone un servicio a la comunidad para brindar terapias que permitan desahogarse y controlar impulsos violentos, tanto a quienes sufren como a quienes imparten violencia, agregó India Karavackas, directora de la Oficina de Servicios Internacionales del Richard Stockton College, quien participó en el encuentro de la Universidad del Rosario.

Para tratar a estas personas hay que entender que en la mayoría de los casos quienes recurren a la violencia armada son individuos con desórdenes de personalidad y con poca capacidad de adaptación y de comprender las consecuencias de sus actos.

“Es por ello que tienen comportamientos en los que culpan a las demás personas, al sistema o al Estado de sus problemas y, por ende, según ellos, estos son los culpables de sus malas acciones”, agregó Schindler.

Para el caso de Colombia hay que contemplar que estos combatientes están allí por una reclamación de derechos políticos. Por lo tanto debe haber un acompañamiento temprano desde las instituciones e instaurar formas de prevención o de respuesta temprana a diferentes formas de violencia, puntualizó Karavackas.

Soporte a las víctimas

En EE.UU., con los soldados y veteranos de guerra, es común tratar el Síndrome de Estrés Postraumático, que se caracteriza porque la persona revive el drama aunque este haya pasado. Entre los padecimientos sicológicos que trae consigo se encuentran ataques de pánico, depresión, estrés y paranoia, entre otros.

“Esta puede ser la principal afección que puede sufrir una persona que ha vivido un fuerte trauma, como el que se afronta en un conflicto armado” dijo Schindler.

Estas personas pareciera que actúan normalmente, pero no pueden llevar una vida tranquila ni realizar actividades que les generen placer, interés en explorar y motivación. Presentan dificultades en diversas habilidades, principalmente con la concentración y con iniciar, mantener y finalizar una actividad con éxito, explicó Paola Balanta, profesora Terapia Ocupacional de la Universidad del Rosario.

Algunos ejemplos de cómo se puede tratar a víctimas, militares y exguerrilleros después de una guerra se pueden mirar desde lo simbólico, como manera de hacer catarsis y de trabajar para superar los traumas que deja un conflicto armado.

“En el Richard Stockton College trabajamos con veteranos de guerra para que sanaran sus heridas al relatar sus vivencias de guerra, con una terapia que consistió en que ellos cortaron sus viejos uniformes en pequeños fragmentos y los prensaron para volverlos papel artesanal mientras hablaban de sus experiencias”, relató Karavackas.

Lo más importante para trabajar el Síndrome de Estrés Postraumático es realizar actividades que impliquen proceso y utilizar terapias paulatinas donde se van logrando avances escalonados

Es de gran valor en todos los casos realizar intervenciones centradas en la persona, donde se les respete su ritmo, sus necesidades y sus características, concluyó Balanta.

Pie de foto: India Karavackas, directora de Servicios Internacionales del Richard Stockton College y Victoria Schindler, experta en salud mental e instructora de la misma institución.

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