miércoles diciembre 2 de 2020

El Centro de Bienestar Animal La Perla, la mejor opción para adoptar un animal de compañía

26 marzo, 2014 Antioquia

Ana María y Canela necesitaban una nueva oportunidad donde el dolor y el temor fueran reemplazados por felicidad, ternura, cuidados y protección. La adopción en el Centro de Bienestar Animal La Perla fue la mejor opción.

Ana María Cataño vive en el barrio La Floresta, Alcázares, con su madre y hermanos. Es una mujer de “alma perruna”, que expresa con sus palabras el gran corazón y el compromiso que adquiere al cuidar y proteger a un animal de compañía. Le encantan los animales y la felicidad que traen a los hogares.

Su proceso de adopción comenzó luego de perder a Susi, su perrita anterior con la que compartió seis años de su vida y a la que aún recuerda con tristeza y sentimiento. Susi fue atacada por otro perro más grande, ocasionándole la muerte. “Fue muy doloroso”, dice Ana María, al recordar ese hecho.

Es así como llega la madrina de la historia… Patricia Parra, amiga de Ana María, con la intención de llenar el vacío que había dejado Susi. Fue a las instalaciones del CBA La Perla para adoptar una nueva perrita para su amiga. La primera vez que Patricia vio a Canela dijo:  “esa monita es la que me gusta, porque estaba temerosa en una esquina y  con mucho susto”.

Canela es una perrita que llegó al Centro de Bienestar La Perla en el año 2012, tenía siete meses de edad y fue rescatada por la Policía Ambiental en el sector de Calasanz. Estuvo alrededor de seis meses en La Perla.

Ambas necesitaban una nueva oportunidad, donde el dolor y el temor fueran reemplazados por felicidad, ternura, cuidados y protección.

Un proceso de adopción responsable

Ana María describe el proceso de adopción con el Centro de Bienestar Animal La Perla como un proceso exigente: “tienen un método muy bonito y muy bueno, me encanta que se fijen bien a quién le van a entregar el animal”.

La adopción de Canela fue acompañada por profesionales sociales; duró un mes y medio debido al duelo que Ana María vivía por su animal de compañía anterior.

“Las personas que pierden un animal no pueden pretender reemplazarlo inmediatamente, son seres diferentes y  deben estar emocionalmente preparadas para educar y brindarle amor a su nuevo integrante, que será completamente diferente al animal anterior. En el CBA La Perla nos esforzamos para que las familias que acojan nuestros animales estén en la capacidad de recibirlos y brindarles todo el bienestar que requieren”, explicó la coordinadora de adopciones Juliana Pérez.

De los cuidados, la educación y la recreación

Canela ha dejado atrás sus miedos y temores y ahora es una perra mimada, cariñosa y muy tierna; disfruta de sus paseos y socializa con otros animales que frecuentan el Parque de La Floresta.

“Ella es una liebre, es la que más corre”, dice su propietaria, feliz y orgullosa de poder compartir muy buenos momentos con su nueva compañía.

Todos los domingos, Patricia, su madrina, camina con Canela hacia el Estadio Atanasio Girardot y a todas las personas que le preguntan si Canela es una perrita criolla, responde orgullosa que fue adoptaba en La Perla. 

Ana María cuenta que al principio pensaba que adoptar un animal adulto era difícil para el proceso de adaptación, pero ahora puede decir que con paciencia, amor y educación Canela se adaptó muy bien a la familia y  que, incluso en la casa, comparte espacio con Musingo, el gato de la familia: “a los dos meses ya eran los mejores amigos”, comenta Ana María.

Canela recibe todos los cuidados y goza de una vida diferente junto a una propietaria responsable que decidió darle y darse una nueva oportunidad para vivir la felicidad que brinda un animal de compañía.

“A todo el mundo le contamos la historia, es mejor hacer esta obra y adoptar”

Ana María Cataño

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