viernes diciembre 4 de 2020

Real Madrid se quedó con la Copa del Rey

16 abril, 2014 Fútbol Internacional

Sin la presencia de Cristiano Ronaldo, el Real Madrid se impuso ante el Barza 1-2 y se alzó este miércoles con la Copa del Rey en el estadio Mestalla de Valencia. El Real logró así su vigésimo título de este torneo, frente a un Barcelona que no pudo ante la contundencia del equipo blanco.

El encuentro quedó definido con un tanto del galés Gareth Bale a los 85 minutos, quien protagonizó una espectacular escapada por la banda izquierda imparable para los zagueros azulgranas y batió por bajo a José Manuel Pinto.

El argentino Ángel Di María había adelantado al conjunto madridista a los 11 minutos y el canterano barcelonista Marc Bartra, con un remate de cabeza a la salida de un córner, había empatado a los 68.

Sintesis: Triunfó el Real Madrid que fue superior hasta la entrada de Pedro y el gol de Bartra, cuando la gasolina se le acabó a hombres como Isco y Di María. El Barcelona se encontró con un gol llovido del cielo pero no supo llevarse la gloria que no mereció durante gran parte del choque. Bale, en una carrera que se recordará hizo el gol definitivo, el que da el título, con un Pinto poco inspirado.

Los dos equipos salieron al terreno de juego con lo mejor que tenían. Solo faltaba sobre el tapete Cristiano Ronaldo. Los madridistas, sin embargo, no le echaron mucho de menos porque no tardó en emerger el talento de Isco, el dominio del juego de Di María y las ganas de no fallar de Gareth Bale.

Fue el galés el primero que intentó un disparo. Lo hizo después de recibir un buen balón de Isco. Su disparo cruzado se perdió por la línea de meta. No tardó el Madrid en asomarse de nuevo a la portería de Pinto. De nuevo gracias a Bale. Esta vez recibió de Benzema, se dio la vuelta en la frontal del área y armó un disparo que salió rebotado.

En solo seis minutos, el equipo de Ancelotti había tenido dos oportunidades. El Barcelona solo se había asomado a la portería de casillas en una acción que acabó con Alba reclamando un penalti, que no era, de Carvajal. Las sensaciones que dejaba el choque, sin embargo, es que cualquiera de los jugadores en el campo, por lo especial del partido y por su talento, podía abrir el marcador.

Fue Di María el encargado de hacerlo. Su gol llegó en una jugada en el que el Barcelona lo hizo todo mal y el Madrid acertó siempre. Porque nació de una pérdida de Alves. Le robó la cartera Isco para iniciar una de esas contras electrizantes que suele hacer el equipo blanco. La pelota llegó hasta los pies de Benzema, que vio al argentino entrar por el centro. Para él fue la bola. Disparó y tocó la pelota Pinto. ¿Pudo hacer más el portero? Probablemente. En cualquier caso, fue el 1-0.

Pese a tener muchas dificultades para convertir la posesión en ocasiones, el Barcelona pareció capaz de reponerse al gol. El equipo blaugrana intentó combinar más, pero siempre lo hizo ante un equipo ordenado para cerrar cualquier espacio en la frontal a Messi. Notó esa barrera invisible el Barcelona, que a lo largo de la primera mitad no intimidó a Iker Casillas.

Y es que el equipo de Martino intentó rematar de la manera menos indicada para sus aptitudes, con centros desde la derecha de Alves para que los remataran los bajitos del Barcelona. En una de esas remató Alba, pero la pelota fue muy fácil para el capitán del Madrid y de la Selección. El equipo blaugrana estaba echando de menos a Messi y el Madrid, sin embargo, casi no se acordaba el ausente Cristiano Ronaldo. Esa era la mejor señal de que lo estaba haciendo todo bien. Sobre todo las contras, en las que Isco demostró velocidad y visión de juego, Benzema dio una lección de cómo debe moverse un nueve en esas circunstancias y Di María y Bale mostraron el fútbol que llevan dentro.

Lo mejor que le pudo pasar al Barcelona fue llegar al descanso perdiendo por la mínima. Porque su posesión de balón era estéril. No servía para encontrar ni a Messi ni a Neymar. Los azulgranas fabricaban el fútbol con una manivela. Había que darle muchas vueltas para hacer la luz. El Real Madrid era como un interruptor. Bastaba con apretar el botón para crear peligro.

Martino no se dio por aludido y se limitó a cambiar a Alba por Adriano en la reanudación. No debió ver más problema en su equipo que las molestias del lateral. Por eso el partido no cambió lo más mínimo. De hecho, la segunda parte arrancó con una buena contra del Madrid que Bale culminó con un disparo muy ajustado con la izquierda que se fue a un palmo del palo.

Messi tuvo la oportunidad de despertar en un libre directo. Su disparo, no obstante, se marchó por encima de la portería de Casillas. No era la noche del argentino… ni de la mayoria de los jugadores del Barcelona. Porque Bale a punto estuvo de marcar en otra demostración de desconcierto de la zaga blaugrana.

El técnico blaugrana decidió entonces sacar a Pedro. No fue por eso, pero el partido se convirtió entonces en un choque de ida y vuelta. Vino un remate de Ramos que paró Pinto. Luego un disparo de Bartra que desvió Casillas. Después un gol anulado al Madrid por falta de Bale al guardameta del Barcelona. Y, por último, el tanto del empate del Barcelona. Vino en un córner que remató Bartra ganando la partida a Pepe. Buen movimiento del canterano, que dio un paso atrás para alinearse con la bola y giró bien la cabeza para dirigirla a la escuadra de Casillas, hasta ese momento imbatido en la Copa. Era el 1-1.

El tanto puso de relieve lo que es una final. Y una final entre el Barcelona y el Real Madrid. Cualquiera puede marcar. Cualquiera puede decidir. Incluso los que están menos entonados. La final, sin embargo, la decidió uno de los que al menos hizo por estar bien: Gareth Bale. Protagonizó una contra plena de velocidad y potencia por la banda izquierda. Aguantó la embestida de Bartra y encaró a Pinto para meterle el balón entre las piernas. Fue el 2-1. El tanto de la victoria. El gol que vale un título, el de campeón de la Copa del Rey.

Neymar a punto estuvo de prolongar un poco más la final, pero su disparo en un mano a mano con Casillas se marchó al palo. El santo fue en esa ocasión el poste. La ocasión no acabó en gol y el Madrid ya se sintió campeón. A los blancos le queda ahora pelear por la Liga contra el Atlético y un Barcelona muy tocado. Y luchar por la Champions ante el todopoderoso Bayern. Los de Martino solo pueden evitar el desastre haciendo un milagro en un campeonato ligero en el que, a priori, es el equipo con menos posibilidades. Sea como sea, el Real Madrid se ganó una noche más en Mestalla un merecido título de Copa. Lo demás está por venir.

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