domingo octubre 17 de 2021

Gran suspenso alrededor de la elección Presidencial en segunda vuelta

15 junio, 2014 Generales

Colombia define este domingo su próximo presidente entre el actual presidente y el candidato del Centro Democrático, en lo que parece un ajustado mano a mano electoral, donde las negociaciones de paz y los escándalos mediáticos han sido el eje de la atención pública.

Las últimas encuestas, dadas a conocer a comienzo de semana pronostican la elección más disputada en la historia reciente colombiana, con el presidente Juan Manuel Santos y el ex ministro Oscar Iván Zuluaga muy cerca el uno del otro en las preferencias.

Aunque Zuluaga triunfó en la primera vuelta del 25 de mayo, no consiguió la mayoría de votos para consagrarse y ahora tiene que volver a medirse con el mandatario.

Santos y Zuluaga fueron compañeros en el gabinete de ministros y los dos abrazan el libre mercado y propugnan propuestas similares contra el desempleo y la pobreza.

Pero no podrían tener más diferencias sobre cómo acabar con medio siglo de conflicto con las Farc, que ha dejado más de 200.000 muertos y millones de desplazados.

Santos se jugó todas sus fichas a la promesa de continuar el diálogo de paz con las FARC en Cuba para cerrar un sangriento capítulo en la historia colombiana.

Incluso aumentó la apuesta esta semana cuando anunció que el Gobierno inició conversaciones preliminares de paz con el otro grupo guerrillero colombiano, el más pequeño Ejército de Libración Nacional (ELN).

“Vamos a definir si continúa el proceso de paz o si se rompe para seguir en la guerra con sus consecuencias de muerte y dolor”, dijo Paola Rozo, una comunicadora social de 25 años.

En la primera vuelta, Santos se impuso en las regiones rurales que más han sufrido por el enfrentamiento entre las Fuerzas Armadas y la guerrilla.

Zuluaga subió como la espuma con su discurso de mano dura, capitalizando las dudas de millones sobre la intención de la guerrilla de dejar las armas. Y en la primera ronda ganó en las grandes ciudades, pacificadas por la ofensiva militar de su mentor Uribe, lo que lo llevó a sumar más votos que Santos.

“Yo voy a votar por Zuluaga, para que la guerrilla no mande, con Santos hay más inseguridad”, dijo David Ramírez, un vendedor ambulante de 26 años, en una calle del norte de Bogotá.

Paz, pero con condiciones

Cuando llegó hace cuatro años a la presidencia como heredero político de Uribe, Santos cargaba con la promesa de mantener la cruzada militar contra la guerrilla. Pero luego cambió de estrategia y decidió negociar con los rebeldes.

Eso fue una traición para Uribe, un hombre que sufrió la muerte de su padre a manos de las FARC en un fallido intento de secuestro. El ex presidente fundó un partido y lanzó al ruedo a Zuluaga en sus intentos por impedir que Santos siga en el poder.

“Vamos a escoger entre el pasado y el futuro. Vamos a escoger entre el miedo y la esperanza. Entre los que se niegan a la paz y los que estamos dispuestos a buscarla”, dijo Santos recientemente. “Es una oportunidad única y tal vez la última de acabar la guerra. Con paz haremos más”.

Para el balotaje Zuluaga suavizó un poco su discurso para atraer a algunos electores de Santos. Pero advirtió que de ganar sólo mantendrá diálogos de paz si la guerrilla acepta sus condiciones, algo poco probable considerando que exige el cese unilateral e indefinido del fuego y cárcel para los líderes rebeldes sin posibilidad de participar en la política.

“Aquí lo que tenemos que decidir es qué tipo de paz queremos, si una paz sin condiciones como lo ha planteado el actual el Gobierno o una paz negociada con condiciones, eso es lo que está en juego para el país”, dijo Zuluaga. “Somos amigos de la paz, pero basada en la justicia”.

Los postulantes derrotados en la primera vuelta dividieron sus respaldos para el balotaje. Mientras la ex candidata del Partido Conservador Marta Lucía Ramírez decidió apoyar a Zuluaga, la izquierdista Clara López respalda a Santos y la búsqueda de un acuerdo de paz. El ex alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa se abstuvo de tomar partido.

Aunque el Gobierno y las FARC están sentados a la mesa de negociaciones en La Habana, las Fuerzas Armadas y la guerrilla siguen combatiendo en las selvas y montañas colombianas.

Hasta ahora las partes han logrado acuerdos para combatir el narcotráfico, dar acceso a la tierra a los campesinos pobres y establecer las bases para permitir que la guerrilla abandone las armas y se convierta en un partido político.

Pero todavía quedan por discutir temas espinosos como la compensación de las víctimas y los mecanismos para poner fin al conflicto y que los colombianos refrenden los acuerdos.

Para el domingo hay casi 33 millones de colombianos habilitados para votar. Como no es obligatorio sufragar, en la primera vuelta la abstención fue del 60 por ciento.

Y con el Mundial de Fútbol de Brasil en marcha, al que Colombia clasificó por primera vez en 16 años, la afluencia a las urnas no promete mejorar mucho.

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