martes diciembre 1 de 2020

Los dioses nunca jugaron fútbol

Contraplano

orlando cadavid

Por Orlando Cadavid Correa

Si no hubiera salido de circulación por culpa de La Parca, en 1989, el inolvidable crítico gramatical y defensor del idioma Roberto Cadavid Misas, (Argos), estaría prodigándose soberbio banquete con toda la papaya que han dado algunos locutores y comentaristas que cubren desde Brasil, la cuna que meció a Pelé, Garrincha, Tostao y Zico, el campeonato mundial de fútbol modelo 2014.

La Historia del Fútbol nos dice que este deporte de multitudes fue jugado por primera vez en Egipto, tierra de faraones, plagas, camellos y pirámides, como parte de un rito por la fertilidad, durante el Siglo III antes de Cristo y que el fútbol original y moderno (o soccer) lo creó y lo patentó Inglaterra en 1863.

Queda claro que en los tiempos del mitológico Olimpo regentado por griegos y romanos no se había inventado la apasionante práctica de la redonda y que los doce dioses invertían su tiempo en otros divertimentos menos extenuantes y sudorosos.

Sin embargo, nuestros hiperbólicos relatores deportivos se han inventado un sartal de tonterías que han hecho carrera en los medios electrónicos.

Los narradores y comentaristas que se las dan de retóricos suelen hablar del medio campista que –al mejor estilo de “El Pibe” Valderrama– “se echó el equipo al hombro”, estupidez que suelen llamar “metáfora”. (A otro perro con ese hueso).

A nosotros nos encantaría ver publicada la foto del hercúleo y cerebral armador  que carga en sus espaldas a los demás compañeros de su equipo, sin tener el tamaño de un dinosaurio o de un elefante.

Para los tales, la inmaterial selección greco-romana de fútbol del Olimpo estaría integrada, entre otros,  por los dioses Apolo, Hermes, Ares, Dioniso, Hefesto y Poseidón. (Se supone que la delantera era tan arrolladora como la que tenía, en la tierra, el River Plate, con Adolfo Pedernera, Alfredo D’Stéfano y José Manuel Moreno, llamada “La Máquina” con toda razón).

En sus retahílas microfónicas, los hombres de la radio y la televisión incurren con frecuencia en estas exageraciones:

“James le pegó como los dioses, al balón, en el primero de los dos goles que le marcó a Uruguay, en el ‘Maracanazo’ año 2014”.

“Messi patea como los dioses los tiros libres y gambetea (también como los dioses) a los defensas de equipo contrario, en las 18”.

“Ospina ataja como los dioses en el arco de la Selección de Pékerman”.

“Angel (Juan Pablo) cabecea como los dioses los centros que le llegan al área por la vía del tiro de esquina”. (Los mandamases del Olimpo solo cabeceaban cuando tenían sueño).

“Cuadrado dribla como los dioses, en el Fiorentina y en  la Selección”.

“Yepes (Mario Alberto), el Mariscal del área, defiende como los dioses”.

“Dayro, el goleador, tiene el arco pintado en la frente”. (Nos gustaría verle semejante tatuaje tan incómodo, así sea en foto,  al delantero tolimense).

“Pelé tuvo la misma zurda prodigiosa de los dioses”.

A propósito: he aquí algunos zurdos famosos. Aristóteles, Alejandro Magno, Beethoven, Napoleón, Julio César, Chaplin, Einstein, Gandhi, Miguel Angel, Marilyn Monroe, Isaac Newton, Woody Allen, Paul McCartney y Ringo Starr. (El 13 por ciento de la población mundial es zurda).

La apostilla: El finado caricaturista argentino Roberto Fontanarrosa decía que nunca pudo jugar bien al fútbol por dos problemas específicos: el uno, su rodilla derecha; el otro, su rodilla izquierda.

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