sábado enero 16 de 2021

Neira Caldas

14 agosto, 2014 Neira

Neira Caldas

Panoramica de Neira

Como un pueblito colgado en medio de las montañas se encuentra Neira, en medio del departamento de Caldas. Este municipio limita por el norte con los municipio de Aranzazu y Filadelfia; por el sur con Manizales; por el oriente con el municipio de Marulanda y por el occidente con los municipios de Anserma y Quinchía.

Cuenta con una extensión territorial de 362,5 kilómetros cuadrados y está a 18 kilómetros de la capital del departamento. La temperatura promedio es de 18º centígrados y se encuentra a 1.969 metros sobre el nivel del mar.

En Caldas

Este bello municipio caldense fue fundado en 1842, por Marcelino Palacio, Manuel Holguín, Pedro Holguín, Carlos Holguín, José Arango, Cornelio Marín, Manuel Grisales, Antonio Marín y otros más.

En la actualidad tiene 35.000 habitantes en promedio. Cuenta con ocho instituciones escolares entre las que están el Colegio de Nuestra Señora del Rosario, el Instituto Neira, con jornada diurna y nocturna.

También están los Colegios mixtos de Llano Grande, Aguacatal y Pueblo Rico; además de los Hogares Juveniles Campesinos. Son de destacar las escuelas urbanas José María Córdoba y Abraham Montoya. Este municipio también ha contado con medios de comunicación. El primer órgano informativo del que se sabe fue el bisemanario “La Selva”, editado en la tipografía Caldas de Manizales, y fundado por Juan Henker, Joaquín Ospina, Francisco Luchini, Elías González, Abraham Montoya entre otros, en 1907.  “La Lumo”, en 1908; “El Talión”; en 1923; “El Desayuno”, en 1926; “El Momento”, en 1929; “Adelante”, en 1935 dirigido por Luis Carlos Betancurth; “El Yarumo” y “El Imparcial”, circularon en el año de 1944; “Aquí Neira”, circuló entre 1981 y 1.988 fue dirigido por Samuel Alvarez Cifuentes. Posteriormente salieron “Tiza Negra” y “El Golazo”; y de reciente aparición “Crónica Municipal”, creado por acuerdo del Consejo.

Su historia

La tribu de los carrapas que cubrió buena parte del hoy norte de Caldas, fue la dueña de las tierras del actual municipio de Neira. El cronista Fray Pedro Simón la menciona de la siguiente manera: «Los hombres son de cuerpo muy crecido, los rostros largos y las mujeres lo mismo, y robustas; andaban desnudos y descalzos.

Cubren sus vergüenzas con mauras. Las mujeres usaban pequeñas mantas de algodón de la cintura para abajo. Sus casas son pequeñas y muy bajas, hechas de caña y la cobertura de unos cogollos de otras cañas menudas y delgadas de las cuales abunda mucho…».

Se sabe que el mariscal Jorge Robledo cruzó territorio del actual Neira al pasar por el río Cauca en el sitio de Irrá en viaje de conquista hacia las provincias de los Pícaras y los Pozos. Don Antonio Morales en su libro «De la historia de Neira», apunta sobre el proceso de fundación de la ciudad lo siguiente: «Salido del otro lado de Antioquia, al norte del río Arma, un pequeño grupo de labriegos y cazadores, aficionados también a la búsqueda de oro, y guiados por la buena esperanza, llegaron a la quebrada El Guineo, afluente derecho del río Guacaica».

Afirma que «Tal vez tenían indicios de la existencia de yacimientos de aguas saladas, lo que en realidad encontraron… Al merodear por lugares adyacentes, tuvieron el gran contento de ver rutilantes arenas que se asentaban en el lecho del arroyo cercano, que más tarde fue denominado La Sonadora». El texto continúa… «Convencidos los hombres que lo que brillaba era oro, se pusieron a la tarea de construir chozas provisionales, lo que fue posiblemente en pequeño llano que hay en los alrededores, quizá en un girón de la gran hacienda abierta años después por don Sótero Vélez».

Fue entonces cuando este asentamiento duró unos meses, a finales de 1841; pues las condiciones del terreno, fuera de la excepción del plan, y tal vez lo nada bondadoso del clima, obligaron a estos colonos a situarse de manera definitiva más arriba y hacia el norte, lugar donde construyeron las primeras casas y de donde salían al barequeo en la Sonadora.

Esto ocurrió en 1842, año más probable de la fundación, y cuando se presentara don Elías González, quien al ver los ánimos de los recién llegados y movido él por sus propias conveniencias, tomó la determinación de ofrecer terrenos para la fundación de una villa que a él mismo le sirviera, mucho más como el centro o sede de sus actividades.

Las tierras prometían las mejores calidades para la agricultura, y pronto desmontaron la selva e hicieron las primeras siembras de maíz. La Sonadora con su precioso metal y la tierra con su feracidad asombrosa crearon fama entre los abajeños, y de allí que fueron llegando numerosas familias que aumentaban cada día la población.

Levantaron la iglesia de madera, como todas las construcciones, y cubiertas con techo de paja. Por los vestigios que hoy se observan, parece que las manzanas fueron proyectadas en número de unas ocho. En el año de 1843, según el censo habitaban 1.211 habitantes en la región. Como los terrenos pertenecían al Distrito y Cantón de Salamina, su cabildo y cura no se manifestaron muy de acuerdo con la creación del Distrito Parroquial de Neira, pues tales entidades querían que el caserío permaneciera en la categoría de fracción, como era desde 1843. Fue entonces necesario el concepto del Cabildo y Vicario de Sonsón, quienes tuvieron la influencia efectiva para la creación municipal y en consecuencia, el Gobernador de Antioquia dictó el 31 de octubre de 1844 el decreto por medio del cual se creaba el distrito Parroquial de Neira, el cual empezaría a funcionar como tal organismo en enero de 1845.

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