martes noviembre 24 de 2020

Contador se viste de rojo tras una caída de Quintana

02 septiembre, 2014 Ciclismo

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El italiano Matteo Pelucchi (IAM Cycling) abría la décima etapa de la Vuelta, una crono de 36,7 km entre el Real Monasterio de Sta. María Veruela y Borja, a las 13:10 de la tarde. Pronto partía la primera referencia sería del día, la del neozelandés Jesse Sergent (Trek Factory Racing). El oceánico marcaba los mejores tiempos parciales en los dos pasos intermedios y finalizaba con un crono de 48.15. Ni Adriano Malori (Movistar) ni David Millar (Garmin-Sharp) podían con la velocidad de Sergent.

La primera amenaza para el neozelandés llegaba con el polaco Macej Bodnar (Cannondale), a 1 segundo en el paso por el Alto del Moncayo. Poco después, su compañero de equipo, Fabian Cancellara mejoraba en 8 segundos lo marcado por Sergent en la cima del puerto. Bodnar se hundía en meta pero Cancellara sí lo rebajaba, acabando con un crono de 47.13.

Casi en el momento en que el suizo acababa su recorrido, partía Tony Martin. El alemán mejoraba en 6 segundos el crono de Cancellara en el primer punto intermedio, en 16 en el segundo y en sólo 11 en línea de meta. 47.02 para el corredor del equipo Omega Pharma-Quick Step.

Con los favoritos para la general mejorando el tiempo de los especialistas en el Moncayo, Nairo Quintana (Movistar) sufría una aparatosa caída en el descenso del puerto. Tras perder varios minutos, reemprendía la marcha aunque perdía 4 minutos en meta respecto a Tony Martin, ganador final de la etapa.

Entre los candidatos a ganar la general de esta Vuelta, Alberto Contador (Tinkoff-Saxo), era el gran beneficiado del día al concluir a sólo 39 segundos de Martin, aupándose así al primer puesto de la clasificación general.  Alejandro Valverde cedía 1.01 en meta; Chris Froome, 1,32 y Joaquim Rodríguez, 1.49. Rigoberto Urán ascendía al tercer puesto en la general tras finalizar tercero en la etapa.

Con el tiempo de Tony Martin como referencia, uno a uno fueron saliendo los ‘gallos’ desde el Real Monasterio de Santa María de Veruela. El primer tramo presentaba una complicación extra como era el ascenso al Alto del Moncayo (3ª). Fue allí, en lo alto, donde se estableció el primer punto intermedio, donde Contador marcaba el mejor tiempo. Algunos, como Purito, aprovechaban ese momento para cambiar de bicicleta.

Y fue allí también, aunque una vez coronado y ya en el descenso, donde ocurrió la desgracia de la jornada. Nairo Quintana se iba al suelo tras tomar mal una curva a la derecha y estrellarse contra el quitamiedos. En un principio parecía que podía incluso abandonar la carrera porque no se levantaba. Pero, haciendo honor a su carácter competitivo, el del Movistar se montó de nuevo en su bicicleta y retomó el rumbo pese a los minutos perdidos en el accidente.

Todo se ponía muy a favor de Contador, que, poco a poco, iba rascando tiempo a todos sus rivales. Incluido Froome, que hoy no encontró su mejor golpe de pedal y sufrió mucho en una crono que se le hizo eterna. El nuevo líder paraba el crono como tercer mejor tiempo en el kilómetro 30, por detrás de un gran Rigoberto Urán y de Tony Martin, y muy cerca de Samuel Sánchez, una de las grandes sorpresas del día.

Quintana seguía luchando por seguir en la ‘pomada’ de la Vuelta, pero la minutada iba en aumento. Y, ya en meta, Contador entraba cuarto pero como nuevo líder. Ahora cuenta con un buen colchón de tiempo: 27 segundos sobre Valverde, 59 sobre Urán, 1:18 con Froome, 1:37 con Purito, que se defendió muy bien, 1:41 con respecto a Samu, 2:27 con Aru y hasta 3:25 con Quintana. El colombiano intentará redimirse en la montaña y este miércoles tiene una buena oportunidad.

Siempre y cuando consiga recuperarse de las heridas de hoy. La Vuelta llega a territorio navarro con una etapa entre Pamplona y el Santuario de San Miguel de Aralar (153,4 km). Un nuevo final en alto que puede ser más duro de lo que podría parecer a priori. Un nuevo escenario para unos hombres de la general que ahora tendrán que salir al ataque si no quieren que Contador, como ya mostró en Valdelinares, dé un nuevo golpe de efecto.

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