miércoles diciembre 2 de 2020

“El país tiene la deuda histórica con el campo colombiano”: director ejecutivo Vallenpaz

22 septiembre, 2014 Educación

Congreso paz La Salle Luis Alberto Villegas Prado, Director Ejecutivo Vallenpaz2

Luis Alberto Villegas Prado, Director Ejecutivo de VallenPaz, es uno de los siete expertos que conforman el grupo de profesionales que durante más de un año han estado trabajando en un documento que busca dar luces sobre cómo empezar a concretar una nueva ruralidad como escenario para la paz.

El documento será presentado del 24 al 26 de septiembre durante el II Congreso Internacional EDIFICAR LA PAZ EN EL SIGLO XXI, organizado por la Universidad de La Salle en la sede chapinero de la institución en Bogotá.

Justamente, nueva ruralidad como escenario para la paz es el nombre del eje temático con el que Villegas participará como invitado especial al evento que reunirá a más de 43 expertos (nacionales e internacionales) en temas de paz, reconciliación, cooperación internacional, desarrollo rural, trabajo comunitario, industria, política, sociología, economía y antropología. Además de su trabajo durante los tres días del Congreso, los expertos crearán entre todos un documento que se conocerá como Manifiesto por la Paz, con el que La Salle y sus aliados quieren llegar a cada rincón de Colombia.

Antes de su llegada a la capital, logramos un adelanto de los conceptos que Villegas presentará en el evento.

  • ¿Cuál es el mensaje que usted desea enviar al participar en el Congreso?

El País tiene una deuda histórica con el campo colombiano por el sub desarrollo en que lo ha dejado postrado. Los habitantes rurales de Colombia, además de duplicar en pobreza a los urbanos, no cuentan con acceso a educación pertinente y mucho menos de calidad. La política pública los excluye -a menos que se declaren víctimas- cuando hay una mayoría de campesinos que se han quedado en el campo resistiendo el conflicto y el abandono, pero produciendo alimentos para abastecer a las ciudades; por tanto no han sido despojados, ni desplazados y no pueden ser catalogados como víctimas. A estos campesinos no les prestan en un banco para capital de trabajo por falta de garantías, no cuentan con asistencia técnica, no tienen vías pavimentadas, ni acueducto, ni alcantarillado, ni servicios de salud, y a los afortunados que tienen servicio de energía eléctrica les cobran tarifa de alumbrado público sin que los operadores les presten el servicio. Para resolver este problema estructural  debe construirse e implementarse una verdadera política pública de desarrollo rural, pero esta debe ser integral y debe tener enfoque territorial. Esta condición implica que debe ser construida en el territorio, con la participación de los actores presentes en el territorio y debe tener en cuenta todos los aspectos del desarrollo.

  • ¿De cara a este tema, se debería diferenciar entre el gran y el pequeño agricultor?

La política pública para el desarrollo rural deberá diferenciar la agricultura de los pequeños productores de la de los medianos y los grandes y reconocer que el sistema sectorial no aplica para la pequeña agricultura; que esta exige un modelo de desarrollo integral en el que los sistemas productivos prevalezcan sobre los monocultivos y sus cadenas productivas sectoriales; en el que la educación sea práctica, entregada en módicas cuotas, pertinente y adecuada; en el que el ahorro comunitario anteceda a la bancarización; en el que se venda antes de sembrar; en el que se haga investigación aplicada a la economía campesina; en el que se enseñe a pescar y se permita el acceso a los lugares de la mejor pesca; en el que se propenda por la sostenibilidad económica, social y ambiental.

  • Cuándo se habla de la situación del campo y los campesinos parece que la gente que vive en las ciudades no tiene nada que hacer al respecto. ¿Qué puede hacer el ciudadano común y corriente para contribuir a la paz?

Esta es una preocupación que hemos discutido al interior de VallenPaz. Todos los colombianos queremos la paz de nuestro País y son muchos los que quisieran contribuir a construir esa tan anhelada paz pero no encuentran un camino fácil y eficaz de hacerlo. En VallenPaz creamos en 2013 la campaña La Fuerza de los Alimentos como una manera de brindarle al ciudadano del común la posibilidad de contribuir a la paz de Colombia.

  • ¿En qué consiste exactamente La Fuerza de los Alimentos?

Es una campaña que invita a los ciudadanos a enfilarse como soldados de los alimentos con dos misiones muy específicas: a) Consumir productos Cosechas de Paz, que son producidos por comunidades de pequeños productores apoyadas por VallenPaz que habitan en zonas de conflicto y son producidos con tecnologías de agricultura limpia, es decir, baja en agroquímicos y comercializados directamente por los productores a los diferentes mercados, sin intermediarios.  b) Hacer una contribución de al menos $3.000 mensuales para ayudar a fortalecer la cadena de abastecimiento de los productos Cosechas de Paz.

Hoy La Fuerza de los Alimentos es el único ejército que pelea con armas diferentes a las de la guerra. Usted puede ver el material en Youtube, le sorprenderá saber que desde su lanzamiento, 4.600 personas se han vinculado a la campaña, lo que ha permitido que más familias se queden en el campo desarrollando su proyecto de vida y mejorando sus condiciones.

  • ¿Por qué cree que como sociedad debemos apostar por la paz?

Colombia es un país en cuya historia siempre ha estado presente el conflicto armado en diferentes expresiones y escenarios, y eso ha permitido que la violencia se inserte en nuestra cultura. Los hechos que vivimos en el pasado mundial de futbol lo evidencian; en los partidos que ganó Colombia, un gran número de  colombianos que salieron a las calles a celebrar terminaron protagonizando actos violentos; y cuando Colombia perdió, ocurrió lo mismo, lo que demuestra que en nuestra hay una gran predisposición a la violencia. Si revisamos los indicadores de violencia intrafamiliar y los indicadores de muertes por accidentes de tránsito las cuales son lideradas por peatones y seguidas por motociclistas, podemos comprender que en términos generales los colombianos tenemos una tendencia a actuar de manera violenta o a propiciar hechos que contribuyen a la violencia. En este sentido, hablar de paz en Colombia implica obligatoriamente un cambio en la sociedad.

  • ¿Qué es lo más relevante en ese cambio social del que usted habla?

No podemos esperar que porque se firme el acuerdo de paz en La Habana podamos declarar la paz en Colombia, mientras sigan existiendo líneas imaginarias en los barrios que de ser cruzadas por un extraño, lo convierten en objetivo de una pandilla o de una bacrim; ni mientras sigan asesinando personas a quienes la justicia le ha devuelto sus tierras de las cuales algún día fueron desalojados; ni mientras siga habiendo víctimas mortales por causa de un robo; ni mientras las corrupción siga rampante deteriorando el patrimonio público y los valores de la sociedad. Solo vamos a alcanzar la paz cuando nuestro País disminuya sus índices de desigualdad como resultado de un proceso sistemático de generación de oportunidades de desarrollo integral para las poblaciones menos favorecidas, quienes al mejorar su poder adquisitivo requerirán cada vez menos del Estado y por el contrario incrementarán la demanda de bienes y servicios para bien del crecimiento de la economía del País.

Sobre el eje: Nueva ruralidad como escenario para la paz

Este es uno de los cinco ejes temáticos del II Congreso Internacional Edificar la Paz en el Siglo XXI.

Este eje aborda la construcción de entornos rurales pacíficos a partir de tres grandes temas: La promoción de la ciudadanía rural. Las variables de los elementos sociales, políticos y culturales de la restitución de tierras y la nueva ruralidad en el escenario de la construcción de la paz.

Dentro de estas variables y planteamientos se encuentran: la distribución de los beneficios del estado, la asociación y movilización rural campesina, perspectiva de género para la nueva ruralidad, el mercado de tierras en el país, conceptos de prevención, argumentos generacionales, educación y seguridad, entre otros.

Este equipo de expertos está integrado entre otros por: Nadia Rodríguez, PhD Sociología. Libia Grueso reconocida por su trabajo social con las comunidades negras. Luis Alberto Villegas, Director Ejecutivo de Vallenpaz. Jorge Iván González, consultor de las Naciones Unidas para el estudio sobre el desarrollo humano y la misión social, Carlos Gómez Restrepo, Rector de la Universidad de La Salle y  Wilson Vergara, docente de la institución.

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