jueves julio 29 de 2021

Columna de opinión para seguidores del Once Caldas El último partido

17 febrero, 2015 Fútbol, Fútbol Nacional

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Por Esteban Jaramillo Osorio

Arrasado por las críticas y castigado con los cantos de la tribuna, Flabio Torres asimiló la victoria agónica que llegó con gol inesperado, agotados tiempo y paciencia, en una noche errática e improductiva.
El estadio no era feliz, con ambiente encrespado. El Once Caldas ganó, pero no satisfizo porque su fútbol fue plano y repetitivo, con bombeo incesante de balones al área, donde Penco peleaba sin apoyos. Al resultado lo salvó un milagro.
Hubo miedo y rabia entre los aficionados por las debilidades en la recuperación, la desorientación en el pase de los últimos metros y la inefectividad frente al gol, trabas insalvables para desarrollar un buen juego. Fue una permanente verticalidad, sin sosiego y sin clase.
Se ve a Flabio, con su equipo, luchando contra sí mismo. Los números, en picada, no dan respaldo; la victoria alivia pero no da tregua, porque el deseo de la afición de ver una escuadra competitiva y renovada no se sacia y los momentos son difíciles.
El Once como equipo es hoy un borrador confuso, con vehemencia en la lucha pero impreciso en las formas, que requiere una cirugía profunda para no perder el camino.

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