jueves julio 29 de 2021

Iglesia Católica alza su voz para exhortar a los colombianos al perdón, a la reconciliación y a cesar la violencia

01 abril, 2015 Generales

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Los máximos jerarcas de la Iglesia Católica coincidieron en hacer una vehemente exhortación a los colombianos al perdón, a la reconciliación, a la armonía y a cesar la violencia, como principal reflexión durante estos días Santos, en un anticipo de lo que será el mensaje fundamental del tradicional sermón de las “Siete Palabras” del viernes.

Monseñor Iván Antonio Marín López, Arzobispo de Popayán, principal centro de conmemoración de la Pasión y muerte de Jesucristo, planteó al respecto:

“Elevamos al Padre la plegaría para que perdone tanto sufrimiento que se ha causado por la violencia, por el robo, por los asesinatos; tanta violencia y dolor causado por el secuestro, por tantas formas inhumanas como son tratados los hijos de Dios”.

Y añadió: “Que el Rey del amor y de la paz llegue a sus hogares, bendiga sus sufrimientos, que les dé valor para seguir adelante, que nada ni nadie nos podrá separar del amor de Cristo…Pidamos al Señor que haga sentir en este día el consuelo a los tristes, la salud a los enfermos y nos de la alegría y el gozo de encontrarnos como una gran familia”.

Mientras tanto, el arzobispo de Tunja y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga, dijo que en estos días Santos, “en Colombia tenemos que descubrir otra vez más la fraternidad”.

“Cada cristiano está llamado a amar a sus hermanos y a perdonarlos. Todo esto es muy necesario para nosotros aquí en Colombia donde tenemos que descubrir otra vez más la fraternidad, entender que somos humanos y tenemos que ayudarnos a crecer como tal”, expresó.

Igualmente exhortó a todos los católicos a acercarse al sacramento de la Confesión y la Comunión, hechos que según el prelado, deben traducirse luego en las personas en una manera diferente de vivir, “tenemos que ayudarnos a crecer como seres humanos y a vivir como hermanos, como nos lo pide Jesús en el Evangelio”.

A su turno, el Arzobispo de Medellín, Monseñor Ricardo Tobón Restrepo, invitó a los colombianos en general, a aprovechar la Semana Santa como un tiempo de encuentro consigo mismo, de reflexión personal y colectiva.

Según el arzobispo antioqueño, “en el campo social, la Semana Santa nos debe invitar a aprender la justicia la equidad. No podríamos nosotros seguir tolerando una sociedad donde unos tienen todo y otros carecen de lo indispensable para vivir dignamente”.

Monseñor Tobón Restrepo, agregó que “nos estamos acostumbrando a una violencia y esto no es lo normal, estamos haciéndonos daño los unos a los otros y esto no está bien, todos tenemos que buscar caminos de paz y de mutua solidaridad”.

El prelado aseguró que la “Semana Santa presenta el misterio de Cristo: el hombre más libre que ha tenido la humanidad, el hombre que nos enseñó a amar. Por eso la buena noticia de Jesús de Nazaret siempre nos motiva”.

El Arzobispo invitó a todos los católicos a participar con devoción de todas actividades que se van a realizar durante esta Semana Mayor, en los diferentes templos e iglesias católicas.

Por otro lado, el Arzobispo Barranquilla Monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, instó a los colombianos a erradicar la indiferencia y globalizar la solidaridad.

En la tradicional Misa Crismal en la Catedral Metropolitana María Reina, en la cual se consagra el Óleo de los Catecúmenos y de los Enfermos, el prelado precisó que el mundo entero está experimentando la indiferencia globalizada y que es compromiso de todos hacer vivo el mensaje del Papa Benedicto XVI y globalizar la solidaridad.

“Colombia es cristiana y entre hermanos nos atacamos y en especial colocando en práctica el crimen de la corrupción, sobre todo algunos gobernantes que no merecen tener la investidura que tienen, por eso quiero hacer un llamado a todos aquellos que manejan el Gobierno Nacional, Departamental y Local para que en esta Semana Santa sientan la necesidad de velar por el bienestar de sus comunidades, sientan la necesidad de procurar por la salud de los niños, el acueducto de los barrios, subsanar las calles polvorientas y eviten ser como aquellos que se apoderan de los recursos de los más pobres”, señaló Monseñor Jaramillo.

A los religiosos y sacerdotes los invitó a evitar las comodidades y les propuso salir a las periferias tal como es el mandato del Papa Francisco siempre pendiente de los más pobres.

El arzobispo de Barranquilla invitó de igual manera a seguir trabajando sin cansancio, en el año de la familia y reflexionar por este núcleo de la sociedad, preguntándonos “¿Cómo recuperamos la familia? ¿Cómo recuperamos la gracias de ser padres y guiar a nuestros hijos en la fe? Debemos procurar por una familia que construye la paz y edifica la paz en la Iglesia doméstica”.

También invitó a los católicos a vivir este tiempo de reflexión con mayor insistencia en los jóvenes, padres, abuelos y demás responsables de evangelización en el hogar y participar con la propuesta de salvación del Señor Jesús.

“Imploro de Dios bendiciones en cada una de las familias atlanticenses, que San José, patrono de la arquidiócesis de Barranquilla y la Santísima Virgen María, Reina y Auxiliadora de los cristianos, nos acompañen en este encuentro cercano con Jesús”, agregó el prelado.

En cada una de las 152 parroquias del Atlántico, área de influencia pastoral de la arquidiócesis de Barranquilla, se estará promocionando durante la Semana Mayor, el lema propuesto para este año, el mismo será el punto de partida del itinerario pastoral que guía las acciones de la Iglesia en el Atlántico.

Según los dispuesto por esta Iglesia particular “Esta acción en conjunto se realiza con el objetivo de poner en sintonía a todos los fieles católicos y personas de buena voluntad – no católicos – en la necesidad imperante de disponer su vida en torno a la familia, tesoro y núcleo de la sociedad, la cual está siendo amenazada ante varios flagelos como el aborto, la enfermedad, desplazamiento, violencia doméstica, infidelidad… para que la voz de Dios transmitida en la Palabra, en la Iglesia y en la realidad interpelante del Atlántico, se conviertan en la fuente comunitaria que inspire la construcción de una sociedad más justa, solidaria y fraterna, una sociedad que camina hacia la paz”.

“No nos olvidemos nunca de los pobres. Con amor desmedido hagámonos más cercanos a sus necesidades materiales, emocionales y espirituales”, puntualizó el arzobispo de Barranquilla.

Por otra parte, el Arzobispo de Bogotá, el cardenal Rubén Salazar Gómez dijo que en medio de un mundo que asume la Semana Santa como un espacio de vacación o diversión, los fieles católicos deben vivir “de fondo ” y “como verdaderos discípulos” de Jesús.

“Hoy se hace cada vez más difícil porque antes la celebración de la Semana Santa significaba que se creaba un clima de silencio y de respeto, en cambio hoy no; son días normales, son días de pachanga, de diversión y de vacaciones”, afirmó el jerarca católico.

En este sentido convocó a los católicos que a pesar de estas dificultades vivan intensamente, a fondo el misterio de la pasión y la resurrección de nuestro Señor.

“Vivir a fondo significa que nos llenamos de luz y fuerza para que en el resto de nuestra vida comprendamos el misterio de la muerte”, concluyó el cardenal.

De acuerdo con la Iglesia Catòlica, del jueves al domingo, se celebra el Triduo Pascual, asì:

El jueves Santo, en el marco de la Misa vespertina, la Ultima Cena del Señor. Se conmemora la institución de la Eucaristía.

El viernes Santo, día de duelo, cuando Cristo muere en la cruz.

El Sábado Santo, la iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en la oración y el ayuno su resurrección.

El domingo, Pascual del Señor: Se conmemora la resurrección del Señor y se celebra con los sacramentos de la iniciación cristiana.

Las siete palabras

Las “Siete Palabras”, son las que pronunció Jesús en la Cruz y, de acuerdo con la Iglesia Católica, se resumen de la siguiente manera:

Primera Palabra

“Padre: Perdónalos porque no saben lo que hacen”. (San Lucas 23, 24)

Jesús nos dejó una gran enseñanza con estas palabras, ya que a pesar de ser Dios, no se ocupó de probar su inocencia, ya que la verdad siempre prevalece. Nosotros debemos ocuparnos del juicio ante Dios y no del de los hombres. Jesús no pidió el perdón para Él porque no tenía pecado, lo pidió para quienes lo acusaron. Nosotros no somos nadie para juzgar.

Dios nos ha perdonado grandes pecados, por lo que nosotros debemos perdonar a los demás. El perdonar ayuda a quitar el odio. El amor debe ganar al odio. La verdadera prueba del cristiano no consiste en cuánto ama a sus amigos, sino a sus enemigos. Perdonar a los enemigos es grandeza de alma, perdonar es prueba de amor.

Segunda Palabra

“Yo te aseguro: Hoy estarás conmigo en el paraíso”. (San Lucas 23,43)

Estas palabras nos enseñan la actitud que debemos tomar ante el dolor y el sufrimiento. La manera como reaccionemos ante el dolor depende de nuestra filosofía de vida. Dice un poeta que dos prisioneros miraron a través de los barrotes de su celda y uno vio lodo y otro vio estrellas.

Estas son las actitudes que se encuentran manifestadas en los dos ladrones crucificados al lado de Jesús: uno no le dio sentido a su dolor y el otro sí lo hizo. Necesitamos espiritualizar el sufrimiento para ser mejores personas. Jesús en la cruz es una prueba de amor.

El ladrón de la derecha, al ver a Jesús en la cruz comprende el valor del sufrimiento. El sufrimiento puede hacer un bien a otros y a nuestra alma. Nos acerca a Dios si le damos sentido.

 Tercera Palabra

“Mujer, ahí tienes a tu hijo. Ahí tienes a tu Madre”. (San Juan 19, 26-27)

La Virgen es proclamada Madre de todos los hombres. El amor busca aligerar al que sufre y tomar sus dolores. Una madre cuando ama quiere tomar el dolor de las heridas de sus hijos.

Jesús y María nos aman con un amor sin límites. María es Madre de cada uno de nosotros. En Juan estamos representados cada uno de nosotros. María es el refugio de los pecadores. Ella entiende que somos pecadores.

Cuarta Palabra

“Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (San Marcos 15, 34)

Es una oración, un salmo. Es el hijo que habla con el Padre.

Estas palabras nos hacen pensar en el pecado de los hombres.

El pecado es la muerte del alma. La bondad es el constante rechazo al pecado. El pecado es el abandono de Dios por parte del hombre. El hombre rechazó a Dios y Jesús experimentó esto.

Quinta Palabra

“¡Tengo sed!” (San Juan 19, 28)

La sed es un signo de vida. Tiene sed de dar vida y por eso muere. Él tenía sed por las almas de los hombres. El Pastor estaba sólo, sin sus ovejas. Durante toda su vida Jesús había buscado almas. Los dolores del cuerpo no eran nada en comparación del dolor del alma.

Que el hombre despreciara su amor le dolía profundamente en su corazón. Todo hombre necesita ser feliz y no se puede ser feliz sin Dios. La sed de todo hombre es la sed del amor.

Sexta Palabra

“Todo está consumado”. (San Juan 19, 30)

Todo tiene sentido: Jesús por amor nos da su vida. Jesús cumplió con la voluntad de su Padre. Su misión terminaría con su muerte. El plan estaba realizado. Nuestro plan no está aún terminado, porque todavía no hemos salvado nuestras almas.

Todo lo que hagamos debe estar dirigido a este fin. El sufrimiento, los tropiezos de la vida nos recuerdan que la felicidad completa solo la podremos alcanzar en el cielo.

Aprendemos a morir muriendo a nosotros mismos, a nuestro orgullo, nuestra envidia, nuestra pereza, miles de veces cada día.

Séptima Palabra

“Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. (San Lucas 23, 46)

Jesús muere con serenidad, con paz, su oración es de confianza en Dios. Se abandona en las manos de su Padre.

Estas palabras nos hacen pensar que debemos de cuidar nuestra alma, no sólo nuestro cuerpo. Jesús entregó su cuerpo, pero no su alma. Devolvió su espíritu a su Padre no con grito de rebelión sino con un grito triunfante. Nadie nos puede quitar nuestro espíritu.

Es importante recordar cual es nuestro destino en al vida para no equivocarnos de camino a seguir. Jesús nunca perdió de vista su meta a seguir. Sacrificó todo para alcanzarla. Lo más importante en la vida es la salvación de nuestras almas.

Fuente: Catholic.net

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