jueves agosto 13 de 2020

Fue bella la noche

esteban-jaramillo2

 Por Esteban Jaramillo Osorio.

  Colombia era, en su debut en copa América, un equipo desangelado, sin encanto. Se vio incomodo en el trámite del partido, sin soluciones a los problemas evidentes en la cancha y sin gol para evitar la calamidad de la derrota. Su  fútbol no estaba. Llegó entonces la lluvia de reproches, con predicciones de fracaso. La pasión crítica, que desplaza la sensatez del analista, dejo entrever el desmoronamiento de una idea, tantas veces admirada, en tantas ocasiones aplaudida.

Pero la derrota en el equipo tuvo efectos inmediatos. Apareció, ante Brasil, un hambre feroz de triunfo como en el anterior Mundial, cuando Colombia encandilaba con su juego, en una edificante trasformación de actitud emocional que puso en práctica todas las virtudes individuales y colectivas existentes.

Se equilibró el equipo, con la utilización de todos los sectores del campo, evidenciando, en la solidaridad, la mejoría de jugadores claves, en el esquema por el técnico elegido. Teo fue apoyo en ataque, como luchador infatigable, James encontró las brechas que sus pases no tenían; Cuadrado jugo como alternativa creativa en zona medular, sin posición fija, con la simpleza reclamada y  con innegable sacrificio en apoyo de Zuñiga, y Carlos Sánchez, la Roca, fue un pulpo como libero de marca en medio campo.

El trabajo sin balón, a presión, desacomodó a Neymar, lo sacó mentalmente del partido y su equipo se quedó sin conexiones de riesgo.

Colombia recuperó la idea de su juego y con ella volvió el estilo para sinsabor del canibalismo crítico, que  encontró delirio en la derrota del estreno.

Esta vez fue otro partido. Muy diferente al inicial y, especialmente al de Brasil un año atrás, cuando la mala escogencia de la nómina y un planteamiento errado, nos dejó  en la cuneta, cuando el mundo admirado el fútbol practicado y le daba fuerza al favoritismo merecido.

La ilusión  está intacta. Los roles bien desempeñados, a pesar del desbarajuste que da Falcao, tan distante de su vieja apoteosis y las debilidades de marca en el sector derecho, donde Zuñiga se arrastra por sus deficiencias físicas. Linda noche para el recuerdo por la historia del rival y las repercusiones del triunfo. Es bello el fútbol en la victoria… Tan traumático resulta en la derrota.

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