miércoles mayo 22 de 2024

Responsabilidad social de las empresas periodísticas

Jorge Emilio Sierra Montoya

 Por: Jorge Emilio Sierra Montoya (*)

 ¿Qué tan responsables socialmente son nuestras empresas periodísticas? ¿Estas empresas tienen, sí o no, responsabilidad social? ¿Y cuando hablan de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en sus periódicos, revistas, noticieros de radio y televisión o a través de internet, es porque de veras la practican y son ejemplares al respecto? ¿O del dicho al hecho, como en tantos otros casos, hay mucho trecho?…

Preguntas como esas son de obligada referencia en los medios de comunicación, obviamente entre los periodistas, pero en realidad son de interés general, para todas las personas, no sólo para los interesados en la RSE. Al fin y al cabo los medios son por naturaleza de carácter “social”, tienen enorme impacto en la vida colectiva y cumplen la sagrada misión de formar la opinión pública, aquella que expresa la voluntad popular, fundamento del sistema democrático.

El periodismo, claro está, es pilar de la democracia.  De una parte, por ser fruto de la libertad de expresión, o sea, la libertad de prensa, derecho fundamental entre los derechos humanos que son la base del ordenamiento jurídico en la sociedad contemporánea, y, de otra parte, porque representa al llamado “cuarto poder”, encargado de fiscalizar a los tres poderes del Estado (ejecutivo, legislativo y judicial), cuyos mutuos controles han sido insuficientes para frenar los abusos y el correspondiente flagelo de la corrupción.

Que el periodismo se ejerza o no con responsabilidad social nos afecta a todos, gústenos o no.

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Ahora bien, ¿cómo sabemos si la empresa periodística, cualquiera sea, es socialmente responsable? Hagamos en tal sentido un ejercicio sencillo, usando las técnicas propias de la RSE.

Lo primero, como se sabe, es centrarnos en la actividad productiva de la compañía, que en este caso es la de informar. ¿La empresa periodística informa, entonces, con libertad, ejerciendo el derecho a la libre expresión, consagrado en la Constitución? ¿O acaso abusa de su libertad, sin actuar con la responsabilidad debida? “La prensa es libre pero responsable”, recordemos.

De hecho, acá entramos al terreno moral, bastante difícil de recorrer. Pero, aunque no sea fácil hay que hacerlo. Como acabamos de señalar, la ética es esencial al periodismo por la lucha que debe librar contra la corrupción. De ahí la importancia de la ética periodística, de la necesaria autoridad moral de los periodistas y hasta de los Códigos de Ética en los medios de información, aunque sean obra de la autorregulación, nunca de la imposición por parte del Estado. La ética es esencial al periodismo, pero…

Por desgracia, la corrupción también afecta al periodismo, igual que a las demás instituciones (la educación, la justicia, las fuerzas militares, la familia…). Es la consecuencia lógica, sin duda, de la libertad excesiva, sin responsabilidad, por intereses egoístas, económicos o políticos, lejos de preocuparles el terrible daño que causan a la sociedad. El sensacionalismo periodístico, cada vez más común en nuestro país aún en medios que antes se preciaban de no ser sus víctimas, es la mayor o peor prueba al respecto.

Poco importa, además, que los medios hablen de responsabilidad social y cosas por el estilo. No. Lo que importa es el auténtico compromiso institucional, de la empresa, con la RSE. ¿Cómo? Muy simple: que no viole los derechos humanos y laborales, que no contribuya al deterioro ambiental y, sobre todo, que no incurra en prácticas corruptas, deshonestas, por fuera de las normas éticas y jurídicas.

¿Y qué tanto –debe preguntarse en cada empresa periodística- son responsables ante sus diversos grupos de interés? ¿Lo son con sus empleados, los periodistas, dando un trabajo digno y un salario justo? ¿Y con la comunidad, pensando siempre en el bien común? ¿Y ante sus competidores, a través de una sana competencia, no la competencia desleal que también es usual por estos lados? ¿Y ante el Estado o el gobierno, manteniendo la prensa esa independencia que le corresponde? ¿Y ante las demás empresas, públicas o privadas, que en ocasiones son sus poderosos, temidos e indispensables anunciantes?…

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Según he dicho en repetidas oportunidades, nuestros medios deben recuperar su función educativa, dado el bajo nivel cultural que todavía padecemos y que tanto impide el desarrollo del país, así como contribuir a resolver los graves problemas sociales que nos agobian, como la pobreza, el hambre, la desnutrición infantil, etc.

He ahí el centro de su responsabilidad social, al menos en nuestros países. Para ello, deben sellar alianzas estratégicas, por ejemplo con las universidades (tanto en materia de educación como para la tarea investigativa en busca de solución efectiva, científica, a los citados problemas sociales) y con otros sectores, en el marco de la solidaridad que constituye el valor supremo de la RSE.

Lo anterior no significa que ningún medio lo esté haciendo. Al contrario, conocemos por experiencia algunos antecedentes que de veras fueron pioneros en el país, donde algo tuvimos que ver…

(*) Director Revista “Desarrollo Indoamericano”, U. Simón Bolívar

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