miércoles noviembre 25 de 2020

La moñona verde

24 enero, 2016 Fútbol, Fútbol Nacional, Opinión

esteban-jaramillo2

 Por Esteban Jaramillo Osorio.

 No hay quien pare a Nacional. Liga, súper liga, Pony fútbol…Noqueó al Cali en el primero de dos duelos, de un intercambio a veces insípido, en el que marcó territorio y, con el, superioridad.

Ganó Nacional con suplentes, en remojo sus contrataciones, con las que abre una brecha mayor que le da una perspectiva permanente de triunfo. Tiene para ello poder, dinero y títulos. A diferencia de los demás, que bombardean nombres sin calidad, sus pesquisas de mercado son acordes con sus aspiraciones.

Frente al Cali expresó ideas concretas, aunque aún desajustada su maquinaria, mirando el futuro.

Partido febril en sus compases iniciales, con marcada inoperancia ante el gol del Deportivo Cali, en el que Nacional cruzó con comodidad las débiles zonas medulares de marca de su rival, ocupando carriles pasivos de ataque, para llegar al triunfo.

Los palos jugaron su partido especial. Siete veces el balón se estrelló en el madero, cinco del Cali, dos de Nacional, en preámbulo de gol que no llegó.

El Cali fue inseguro. Solo escaso balbuceo de fútbol tuvo, golpeado anímicamente por los goles en contra, los que no pudo asimilar. Deberá arremangarse el pecoso Castro para ajustar líneas, mejorar el rendimiento colectivo y afinar la puntería, porque la copa le espera con rivales de peso y categoría.

Copete fue el hombre gol. Jugó poco, pero marcó y por ello, para muchos, fue figura. Cuestión de gustos y valoraciones. Sebastián Pérez, merece un apartado especial.

Tienta Nacional a sus seguidores, con su presente iluminado. Obliga de ellos un apoyo firme y sostenido. Su poder de inversión para muchos, en un medio deprimido, es pedantería, especialmente para aquellos que hacen caso omiso a la seriedad, la organización y la acertada inversión que hace del campeón, un modelo de competencia y administración.

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