viernes noviembre 27 de 2020

Volver a empezar

27 enero, 2016 Fútbol, Fútbol Nacional, Opinión

 esteban-jaramillo2Por Esteban Jaramillo Osorio.

Arranca el torneo y de nuevo al estadio. Se plantea una lucha desigual entre equipos con poder de inversión y otros obligados a subsistir con presupuesto menor.

Como el fútbol tiene variada interpretación, cada quien, con impulsos de la razón o de la pasión, es libre de advertir lo que al Once Caldas le espera.

Hay quienes, escépticos, esperan un viaje sin rumbo. Se expresan con rugidos en las redes, en lo que llaman traición del equipo a su afición. Piden incorporaciones de calidad y aventuran pronósticos negativos en la campaña.  Otros, admiten un recorrido optimista con previo ajuste de piezas, crecimiento en el juego y entusiasmo para enfrentar los rivales.

Estos últimos piden un compás de espera para poder evaluar los alcances del proyecto y las ideas elegidas para ponerlo a funcionar.

Seguro es que hubo falta de atrevimiento en los fichajes, por las incomodidades financieras que enfrenta el club. La nómina elegida no es rimbombante, se antoja modesta, frente a otros equipos que sacuden el mercado e ilusionan con sus refuerzos.

No resulta fácil pronosticar donde llegará este viaje con la pelota, por lo impredecible que es siempre la liga, llena de sorpresas por su irregularidad.

Torrente, con su liderazgo, tiene el margen suficiente para aportarle soluciones a los problemas vistos en la pretemporada, dándole coherencia a las líneas y evolucionando anímicamente al plantel, para lograr que el público del aval a los contratados.

Son los jugadores y el técnico que los eligió, los responsables de la campaña que se avecina. En ellos está el ganar, agradar y convencer. De lo contrario todo lo preparado para la competencia, será un fracaso.

Nota al margen: La presionada salida de Marlon Piedrahita tiene sesgos de ingratitud. Llego a Manizales como jugador de rango bajo, procedente del Pasto, Torrente lo consolidó como mediocampista y a la primera oportunidad huyó. Grave además resulta la negativa del Once Caldas de recibir, como contraprestación gratuita, a Bryan Angulo del Medellín, por preferir otro jugador de menor calidad.

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