martes octubre 22 de 2019

El dolor de las bestias y de los hombres

04 mayo, 2019 Bogotá, Libros

 

Bogotá, 04 de mayo_ RAM_ Quizá lo que llamamos progreso es en realidad la pérdida de la humanidad. A partir de esa premisa se desarrolló la conversación entre el autor francés Jean Baptiste Del Amo y el crítico colombiano Pedro Adrián Zuluaga. Una reflexión acerca del daño que la humanidad se hace a sí misma al lastimar a los otros seres vivos del planeta.

Del Amo es autor de Reino animal, una novela sobre una granja francesa y una familia que cría cerdos para el consumo humano. A partir de este escenario, el escritor describe las relaciones sociales, la fuerza del patriarca y la voluntad impositiva y violenta que demuestra el ser humano en situaciones morales en las que se pierde la humanidad. Sobre esto, Del Amo dijo: “soy un poco pesimista en cuanto a la condición actual del mundo. Hemos perdido la sensibilidad. Hemos perdida nuestra parte moral”.

El proceso de creación de la novela, según el autor, consistió en conocer el contexto histórico de la época (inicios del siglo XX): cómo se vivía en Francia en ese entonces, cómo se comportaban las personas del campo, cómo era el proceso de explotación agrícola e industrial. Luego, estuvo el proceso moral de los recuerdos y vivencias de los mataderos de cerdos, de los recuerdos infantiles y de la literatura clásica. “La poesía puede acercarnos a lo que es la muerte, a nuestra humanidad”, expresó el autor.

Cartas al viento

Un grupo de niños con y sin discapacidad rompieron, a través de las palabras, las barreras que parecen existir entre ambas realidades. Con el apoyo de la Fundación Saldarriaga Concha y del Instituto Nacional para Sordos (INSOR), en el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá se desarrolló por primera vez el encuentro entre estos niños que se han escrito a través del programa ‘Cartas al viento’: un proyecto epistolar mediante el cual se escribieron más de 600 cartas. Este encuentro reunió a seis participantes, cuyas cartas fueron leídas durante el evento, mientras que el ilustrador Rafael Yockteng las dibujó.

«No hay límites para crear grandes cosas como estas, no importan las discapacidades, todos estos niños tienen sueños y deben seguirlos, estudiar lo que quieran y no lo que les digan los demás o su padres. Todos son capaces”, dijo Alexandra Ardila, promotora de Cartas al Viento.

Los seis niños, Juan Ospina, Angie Torres, Juan Sebastián Tabora, Pablo Vanegas Manuela Coronel y Owen Alejandro se conocieron y hablaron sobre sus experiencias al escribir y leer estas cartas.

“Yo me sentía muy angustiada, porque no sabía quién la iba a leer, estaba nerviosa de lo que iba a escribir y después le fui perdiendo el temor. Después leí la carta de Juan Esteban y leí que tenía dos mamás. Por eso, en el dibujo hay dos mujeres”, contó Angie Torres.

Alexandra Ardila quiere continuar con el intercambio de cartas entre estos niños, los cuales recibieron detalles de parte de pequeños y jóvenes de la comunidad indígena wayúu del departamento de la Guajira, como carteras y manillas elaboradas a mano.

FILBo Debates

El tema de este nuevo encuentro de discusión y reflexión versó sobre si las novelas, cuentos, poemas y ensayos nacionales han narrado el conflicto armado del país. O, si por el contrario, le han dado la espalda a la memoria histórica nacional. La mesa, titulada ‘La literatura colombiana no ha ahondado lo suficiente en las heridas que el conflicto ha dejado en el territorio y la identidad nacional’, contó con la participación de los escritores Juan Cárdenas y Camila de Gamboa y de la antropóloga Myriam Jimeno.

Frente al postulado del evento, los autores coincidieron en que la literatura colombiana sí se ha hecho cargo de relatar la violencia, para poner “el dedo en la llaga” de lo sucedido. Así lo manifestó Cárdenas, para quien el problema consiste en que se narra la violencia desde sí misma, sin perspectiva ni reflexión o contemplación. “El arte desata fuerzas que están reprimidas, liberando energías dormidas que están en las sociedades, una de ellas la desobediencia”, expresó el autor caucano sobre la literatura que se ha atrevido a contar lo que ha pasado en el país.

Por su parte, Camila de Gamboa invitó a construir un relato colectivo sobre lo que ha pasado en el país, desde todas las miradas y lugares: “debemos construir una sociedad democrática, en la que no solo la literatura contribuya, sino todas las expresiones artísticas. Entre todos debemos aportar a la construcción de una cultura de paz, en la que se celebre la diferencia”.

¿Palabra o imagen? Booktube vs. Blog

Desde formatos opuestos, pero convergiendo en lo digital, las influenciadoras Kyoko SWords (booktuber) y Cindy Roa (blogger) participaron en la FILBo en un conversatorio en el que discutieron las nuevas formas que la crítica literaria ha tomado en el siglo XXI.

Kioko Swords, con más de 20.000 suscriptores en su canal de Youtube, prefiere la espontaneidad a la hora de recomendar un libro. “Después de leer algo, realizo el video con una opinión muy personal. Rara vez hago uno con libreto, horas de grabación y edición, porque el resultado no es igual. Se ve hecho y la espontaneidad se pierde”, comentó la creadora de contenido.

Por su parte, Cindy Roa, autora del blog Si no le gusta, no lea, prefiere tomarse el tiempo para escribir y poder imprimirles a sus textos la pasión y el cariño que ella necesita. “No salto a Youtube porque prefiero el anonimato, soy cuidadosa y reservada. Y, a pesar de que mi imagen no está en mi blog, la gente me reconoce”, expresó Roa que recibe 15.000 visitas diarias en su sitio web. 

Los jóvenes hablan sobre botánica con Carlos Magdalena

Sobre la conservación del medioambiente, la preservación y cultivo de plantas nativas, del excesivo consumo de carne y trigo, de las formas de exportación y las operaciones de la industria alimenticia habló el botánico español Carlos Magdalena, más conocido como el ‘Mesías de las plantas’

Para Magdalena, que ha recuperado plantas extintas, el planeta se encuentra en una situación crítica. No solo por la evidente industrialización de alimentos, sino por esas personas que creen que el calentamiento global es una mentira y no un hecho. “¿Existe una enfermedad mental para negarse a aceptar algo que está evidenciado y comprobado estudios científicos?”, se preguntó el horticultor para hacer evidente el poco interés de algunas personas por proteger los ecosistemas de la Tierra.

“Estamos destruyendo hasta ecosistemas inhabitables”, puntualizó Magdalena y señaló que el ser humano es un dependiente tóxico del desarrollo urbano y económico.

William Ospina presentó en la FILBO 2019 Sanzetti, su autobiografía intelectual

Bogotá, 04 de mayo_ RAM_ En el marco de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, el escritor William Ospina presentó Sanzetti, su más reciente libro, en el que recorre el pasado y el presente para versar sobre acontecimientos históricos y políticos, aspectos literarios, recorrer lugares, hacer viajes y realizar homenajes.

En 2018, Sanzetti fue escogido como uno de los libros del año, según el portal literario WMagazín, por ser un autorretrato literario con los ecos del mundo que ha vivido y otros episodios históricos.

Ileana Bolívar con William Ospina en la Feria del Libro. 2019

Gaitán

“En un tranvía en llamas cada hora está quieta,

Cada grito dibuja la forma de un cuchillo,

Y mientras la luz pierde sus lanzas entre el humo,

Cada pañuelo al viento lleva una flor de sangre.”

Sanzetti, el más reciente poemario del poeta y novelista William Ospina, ha sido destacado como una autobiografía intelectual en la que el autor colombiano “revela un singular talento para convertir la historia pública en memoria privada”.

En las 176 páginas de esta obra publicada bajo el sello de Navona en su colección Los Ineludibles, que distribuye Ediciones Urano Colombia, Ospina versa sobre los temas que lo han inquietado y conmovido a lo largo de su vida literaria. Aquí, el ganador del Premio Rómulo Gallego reflexiona, cuestiona y opina acerca del tiempo: “pero no escuches más al sabio consejero, /Sólo el futuro tiene la clave de ti origen, / Hay un primer relámpago que gira en el cardumen, / Ala que se respete quiere romper el cielo.

Realiza homenajes y no se desprende de los episodios políticos e históricos:

Rimbaud

“Se terminó el amor de la madre africana, / El futuro incandescente devastó las praderas, / Un cinturón de oro fue al final tu tomento, / No hay fuga que no acabe donde empezó el camino.

Chile

“Y nadie vio la Luna sobre los bombarderos, / Todavía ofrece música la cuerda ensangrentada, / De cobre la esperanza, las gaviotas de hielo, / Baja del tren un niño por las selvas sin nombre.

Las torres

De Boston a Manhattan trazan la media luna, / Hay dos budas gigantes detrás de las dos torres, / Un ser de polvo y sangre persigue muchedumbres, / ¿Quién saltó por las rojas escaleras del incendió?

Y así, cada poema se convierte en una amalgama de observaciones, sentimientos y pensamientos que la impecable pluma de Ospina traslada al lector invitándolo a cuestionarse.

“De ascendencia borgiana es igualmente la arquitectura externa, pues todas las composiciones están cortadas por el mismo patrón métrico: doce alejandrinos blancos dispuestos en tres estrofas, en una estructura que remite a la cárcel del soneto, más cerca de los barrotes ingleses que del módulo hispánico” afirma Luis Bagué en el diario El País de España.

Lo que se ha dicho de la obra:

“Desde esta perspectiva, Sanzetti se erige en una autobiografía intelectual donde el autor rinde pleitesía a sus santos laicos, ya sea en metapoemas que funcionan como un mausoleo del canon occidental —algunos de ellos se titulan ‘Rimbaud’, ‘Cervantes’, ‘Hölderlin’, ‘Neruda’, ‘Kafka’ o ‘Dante’— o en secuencias ecfrásticas que despliegan una pinacoteca mental en la que se dan cita El Bosco, Basquiat o una espléndida recreación de Las meninas donde todo sigue tal como lo pintó Velázquez”. El País, España

“El verso de Ospina es libre, en forma y temas. La libertad poética también requiere una privación sistemática de la palabra. Hecho que hace que Sanzetti sea un instrumento poético afilado e inquietante. En tramos, el filo corta con las convenciones; en otros, se extiende por la llanura. Los poemas de Ospina van hacia esa poesía ecléctica y sencilla de los primeros años de Borges; también, la voluntad enciclopédica de autores anteriores a él”. Libros & Letras

“…como un Dante que observa, cuenta y comparte sus sentires para crear un universo donde conviven las voces de diferentes tiempos con las épocas antiguas que nunca se han ido; a la vez que sus versos discurren en una combinación armonizada de poesía, prosa y pensamientos; pensamientos, prosa y poesía.”

WMagazín

Algunos poemas de Sanzetti 

SANZETTI

¿Qué dibujos se forman entre las multitudes?

¿Quién asoma en la sombra detrás del procesado?

¿Qué coche negro es ese con su cortejo ecuestre?

¿Quién saltó por las rojas escaleras de incendio?

Había dos inocentes detrás de los barrotes.

Había un condenado con tristeza en los labios.

La calle inmensa estaba sola con tanta gente.

De los barcos lejanos se escuchaban los gritos.

Nadie cortó la rabia ni estrujó sus racimos,

Algo amargo y sin música se quedó en las gargantas,

Era tan nuevo todo que los ojos sangraban,

Todo había ocurrido hace ya tanto tiempo.

THRILLER

El asesino viene buscando al asesino.

Un árbol, unas rejas, un cigarro, un revólver.

La tarde se detuvo en las bancas del parque.

El secreto se cierra como una caja fuerte.

Todo está en un rumor de fronteras y de islas,

En algún tren lejano ella esconde las llaves,

No hay nadie en el pasillo de la esperanza rota,

Las nubes van cayendo como lentos leopardos.

Pero tú no te creas que aquí termina todo,

La puerta está ensamblada con culpas y amenazas,

Algo vuelve a empezar en los relojes muertos,

Alguien arma el trapecio de los circos del cielo

William Ospina

Padua, Tolima, 1954. Es autor de numerosos libros de poesía, agrupados en la antología Poesía 1974-2004, de ensayo, entre ellos, Es tarde para el hombre, Las auroras de sangre, ¿Dónde está la franja amarilla?, La escuela de la noche, y de un ciclo novelístico compuesto por Ursúa, El país de la Canela (Premio Rómulo Gallegos), y La serpiente sin ojos.

Entre sus títulos destacan El año del verano que nunca llegó y La lámpara maravillosa (Navona, 2015).

En 2006 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Libros y Letras por votación de los lectores.

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