viernes mayo 24 de 2024

El Banco de la República prevé que la inflación terminaría este año en 4,9%

03 noviembre, 2021 Económicas

Hernando Vargas, gerente técnico del Emisor

BOGOTA, 03 noviembre,2021_ RAM_ El aumento de la inflación durante este año se va a acelerar en lo que resta de 2021, con lo que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) llegaría a 4,9%, con un pronóstico de 3,6% para el 2022.

De esta manera lo prevé el Banco de la República en su informe de política monetaria y en el que analiza la situación de los principales indicadores de la economía, principalmente en los aspectos de inflación, tasas de interés y crecimiento.

En el informe a cargo del gerente técnico del Emisor, Hernando Vargas, se explica que el aumento del costo de vida por encima de lo esperado, la persistencia de algunos choques de oferta y unos menores excesos de capacidad productiva incrementaron la proyección de la inflación en el horizonte de pronóstico y la sitúan por encima de la meta.

Indica el reporte que en el tercer trimestre la inflación se incrementó más de lo estimado y se ubicó en el 4,51%. Esta sorpresa se explicó en gran parte por el comportamiento de los precios de los alimentos y de los regulados, y en menor medida por la inflación básica.

Puntualizó el Emisor que “el incremento de los precios y de los costos internacionales continúa generando presiones al alza sobre varias subcanastas del IPC, a lo que se suma la reversión parcial de algunos de los alivios de precios implementados en 2020”.

Sostiene que “el pronóstico de la inflación se revisó al alza por una persistencia de los choques externos que sería mayor que la estimada en el informe anterior y por los efectos de la indexación a una mayor inflación sobre algunos precios de la economía. Adicionalmente, los excesos de capacidad productiva se estarían reduciendo más rápido de lo previsto, lo que se reflejaría en menores presiones a la baja sobre la inflación básica. Con esto, la inflación total alcanzaría el 4,9% y 3,6% para finales de 2021 y 2022, respectivamente”.

Indica el análisis que “para el mismo periodo la inflación básica (sin alimentos ni regulados) se situaría en el 2,5% y 3,9%, incremento explicado, en parte, por choques transitorios asociados con los efectos de las medidas tributarias, como los días sin impuesto al valor agregado (IVA). No obstante, estas estimaciones mantienen un amplio margen de incertidumbre asociado, parcialmente, con la magnitud de los excesos de capacidad productiva en la economía y la velocidad con la que estos se sigan reduciendo”.

También, por una mayor volatilidad en los precios y en su medición por cuenta de la extensión de la emergencia sanitaria y los alivios de impuestos aprobados en la Ley de Inversión Social, hechos que dificultan estimar la inflación básica en el horizonte de pronóstico. Además, por el riesgo de que la mayor persistencia de los choques de oferta afecte las expectativas de inflación o induzcan un aumento en la indexación de algunas canastas del IPC con respecto a lo contemplado en el pronóstico.

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