miércoles mayo 15 de 2024

PANORAMA El abuso sexual infantil no cesa

04 febrero, 2023 Opinión Jairo Franco Salas

Por: Jairo Franco Salas

El abuso sexual infantil, conducta tipificada en nuestra legislación penal, es la que se presenta en menores de edad, cuando son vulnerados por personas adultas. Es una situación que se presenta desde hace muchos años, en diversas sociedades y culturas, afectando a la familia, al conglomerado; es un flagelo que perjudica más al menor y de qué manera, sea niña o niño con secuelas que no se curan fácilmente y que se podrán repetir años después por los mismos abusados.

El abuso sexual infantil, sin duda alguna causa experiencias traumáticas en el menor, reflejadas física y psicológicamente, lógicamente afectando su desarrollo emocional: de no recibir tratamiento oportuno profesional, esta situación reflejará innumerables secuelas en la vida de adulto del menor abusado.

Tras esta perversa conducta penal, los agresores que no solo son hombres, también, pueden ser mujeres heterosexuales muy cercanos a la víctima ya sea por familiaridad, vecindad o proximidad frecuente, están prestos, al acecho del desarrollo diario de ese menor descuidado o poco protegido por sus progenitores.

Diferenciamos éstas dos conductas penales así: Actos sexuales son todas aquellas acciones o comportamientos sexuales, donde no existe penetración por vía anal, vaginal u oral y la penetración vaginal o anal con cualquier otra parte del cuerpo humano u otro objeto, por ejemplo tocamientos. El acceso carnal lo definiremos como la penetración por vía anal, vaginal u oral .Estas conductas penales son consideradas delitos contra la libertad, integridad y formación sexual cuando se realizan con violencia o de forma abusiva.

Los lugares donde suelen suceder estos comportamientos son en el núcleo familiar, escuelas, jardines infantiles, parques o espacios públicos, Iglesias de cualquier índole, en sitios de albergue temporal y otro que se muestra incrementándose los encuentros por medios electrónicos.

Los progenitores deben estar alertas ante éstas conductas, previamente con una educación sexual adecuada y oportuna; hablándoles francamente de sus posibles agresores que les rodean.

Al presentarse cualquiera de los casos que hemos tratado aquí se debe denunciar penalmente ante la Fiscalía, poner en conocimiento a la Policía Nacional, Comisarías de Familia,  Personerías,  Instituto colombiano de bienestar familiar.

Sólo denunciando sin dudar, creerle al menor afectado y no permitiendo ni ocultando podrá ser la estrategia fundamental para ir erradicando este flagelo que hoy día crece y afecta enormemente a la niñez en Colombia.

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