El caos, el triunfo y los discursos con veneno
No hay futbol de ayer o de hoy. Está demostrado. El futbol es uno. Solo hay buenos y malos jugadores porque las variadas tendencias de juego se nutren, unas y otras, de la calidad de los futbolistas.
No hay futbol de ayer o de hoy. Está demostrado. El futbol es uno. Solo hay buenos y malos jugadores porque las variadas tendencias de juego se nutren, unas y otras, de la calidad de los futbolistas.
“Si defiendo por necesidad, pierdo por obligación”. Frente al Tolima, Once Caldas coqueteó con la derrota de principio a fin. El ejercicio defensivo prevaleció sobre otras posibilidades, que tienen el manejo del balón como argumento.
«Es una burla a la afición que demuestra una vez más “la tiranía de los méritos”. Es un irrespeto disimulado para los entrenadores colombianos, relegados». La primera cita de la selección Colombia parece una carta diplomática, un reducto para recomendaciones, el juego de las roscas e influencias, con la firma temblorosa de un entrenador inexperto y acomodado.
Saltó la valla publicitaria, se quitó la camiseta, arrancó desenfrenado hacia la tribuna donde lo esperaban los hinchas enloquecidos. A punto estuvo de perder el equilibrio. No parecía en sus cabales. Brindó, abrazado, con quien se atravesaba, después del agónico gol del triunfo.
«Tarea ardua espera a María Isabel, en medio de la austeridad, por la reducción drástica a su presupuesto, los intereses políticos que la rodean, con los dirigentes del futbol a la expectativa y los deportistas esperando que no los vaya a defraudar».
Se cierra el cerco. Las expectativas de clasificación para el Once Caldas son menores, la línea de juego es pocas veces identificada, no es sostenible, los partidos no ganan un espacio en la memoria y la insatisfacción de los aficionados, con respaldo masivo en el estadio, es creciente.
Los goles pararon insultos y bostezos, porque de futbol, poco había. Se jugaba de punta para arriba, con el pase largo como único recurso, ya identificado por los rivales, que lo neutralizan.
Corren las chicas futboleras con el balón, el que manejan con la destreza que muchos futbolistas de la rama profesional, envidian. Con los libretos antiguos que el futbol resultadista rechaza. En defensa de las fintas con velocidad, las gambetas como argumento, las emociones naturales, no fingidas y el espectáculo sin especulaciones.
Se afirma que el presidente de Dimayor, Fernando Jaramillo, administra como un mago por la cantidad de conflictos que a diario enfrenta, pero con inocultables preferencias hacia Millonarios.
Gana protagonismo la FIFA, a medida que se acerca el mundial exótico, del calor y las restricciones, con decisiones superfluas que no profundizan, ante la necesidad de mejorar el juego.