miércoles abril 24 de 2024

EL ONCE JUEGA, CONTRA EL ONCE

Por Esteban Jaramillo Osorio

Se cierra el cerco. Las expectativas de clasificación para el Once Caldas son menores, la línea de juego es pocas veces identificada, no es sostenible, los partidos no ganan un espacio en la memoria y la insatisfacción de los aficionados, con respaldo masivo en el estadio, es creciente.

Todo es evidente a pesar de los requiebros retóricos de quienes justifican la campaña.

Se agota la paciencia porque los defectos visibles no tienen soluciones y la intensidad física del planteamiento, sucumbe por la errática elaboración y su imprecisión en el juego de ataque.

La tendencia al futbol directo, a empujones, sin tránsito de medio campo, elimina en la propuesta la técnica asociada, que, como se ha dicho siempre, no es prioridad en el libreto actual. Es extraña y obsesiva la iniciativa del entrenador de jugar al futbol sin el balón.

Imposible competir con un “equipo largo”, sin conexión entre las líneas, nervioso e irresoluto. Sin futbolistas desequilibrantes desde su habilidad.

Los jugadores de banda son alegres en el arranque, pero torpes en la ejecución. Los delanteros enfrentan conflictos por su falta de movilidad.

En el Once el mal juego parece adictivo, porque el conformismo lleva a muchos hinchas a perder el ojo crítico, respecto a la importancia de un buen funcionamiento.

Las rotaciones no aportan soluciones tácticas, confunden y poco dinamizan el juego.

Son varios los futbolistas contratados, con calidad limitada, incapaces hasta ahora de ganarse un espacio en la nómina principal.

Ante América el Once “ganó 1-1”, por la impericia de Daniel Hernández, delantero rival, en las postrimerías del juego, con la portería a placer, lo que pudo abrir una herida mayor.

Aquello de atribuir los fallos defensivos al árbitro, o los ofensivos al estado de la cancha, ante los resultados poco auspiciosos, forma parte del catálogo de las justificaciones pueriles, comunes cuando las razones para ganar no compaginan con los hechos.

El peor rival del Once Caldas, en la actualidad, está en su interior. Esteban J.

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