Bogotá merece más
Uff qué pereza, qué hartera, regresar a Bogotá, después de estar en el paraíso, rodeada del ser que más quiero y de una majestuosa naturaleza en las “alturas”. Pero así es la vida, así son los compromisos y toca enfrentarse a este mal vividero en que se ha convertido la que López Michelsen llamara la Atenas suramericana.









